Froome y Quintana, duelo generacional

Chris Froome y Nairo Quintana volvieron a ocupar los dos primeros escalones del podio de París, todo un símbolo del duelo que ya empezó en 2013 y que será la referencia en los próximos Tours, mientras que el ciclismo español sigue alimentado por los viejos rockeros. Se atisba para unos años el pulso generacional de dos figuras que sobresalen del resto en el pelotón. Uno, Froome, ya treintañero; el otro, Quintana, un joven de 25 años que ilusiona a toda Colombia, al Movistar y al director del Tour, Christian Pruhomme, quien se deshace en elogios hacia el ciclista de Boyacá.

La foto de la 102ª edición que acaba de finalizar hubiera sido idéntica a la de 2013 si no hubiera sido por la presencia de Alejandro Valverde en el tercer escalón sustituyendo a Purito Rodríguez. En lo más alto, Froome ha recuperado un trono que desalojó en 2014 por una caída. El ciclista de origen keniano ha vuelto al número uno al final de una lucha constante contra sus rivales, despejando sospechas de dopaje y con deterioro de paciencia al tener que explicar todos los días que es un ciclista "limpio", dispuesto a no "embarrar nunca" el maillot amarillo. A su lado, Quintana es el presente consolidado en espera de la luz verde para coronarse en París, siempre y cuando no se lo impida el líder del Sky. Se trata de una competencia natural entre los dos mejores corredores de la actualidad.

España poco puede aportar de momento al debate. El quinto puesto de Contador hace pensar que, aparte del error de intentar el doblete Giro-Tour, nuestro ciclismo se queda sin una figura que pueda pelear por reeditar triunfos recientes. El de Pinto nunca dio sensación de disputar la general, y en la montaña, su terreno, dio una mediocre imagen.

El tercer puesto de Valverde supone un premio a su trayectoria, y ya está liberado de la presión de no conocer el podio del Tour. Para lograrlo ha tirado de su mejor versión, con el mérito de haber trabajado además como gregario de Quintana. Él y Purito, vencedor en Huy y Plateau de Beille, han salvado los muebles del ciclismo nacional junto a otro veterano, Rubén Plaza, ganador de una etapa. Los tres son veteranos que rondan los 35 años. Nadie viene pidiendo paso.

Samuel Sánchez (37 años) es después de Valverde y Contador el mejor clasificado, duodécimo, seguido por Jonathan Castroviejo en el vigésimo cuarto. Parece que llegan nubes oscuras, si bien hay hueco para el optimismo.

"No siempre se puede estar arriba del todo, pero estoy seguro de que pronto van a llegar jóvenes que van a volver a lograr puestos importantes en las mejores carreras", afirma Eusebio Unzué, director del Movistar, el mejor equipo del Tour.

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