Goleada con uno menos

  • El Madrid brilla en la segunda parte pese a la expulsión de Sergio Ramos

El Real Madrid firmó su clasificación a octavos de final como primero del Grupo imponiéndose a la baja de Cristiano Ronaldo y a la inferioridad numérica durante 64 minutos por la expulsión de Sergio Ramos, para tumbar a un Galatasaray falto de ambición (4-1).

Sin el portugués hacía falta un líder sobre el césped. Las miradas apuntaban a Bale, pero el dominio blanco carecía de fluidez. Toque sin profundidad entremezclado con balones en largo de Ramos a la espalda de la defensa turca, a la velocidad del galés o la búsqueda de espacios de Isco. Nadie inquietaba la portería rival. Mientras, el conjunto turco, respetuoso de inicio, dio otro paso más atrás cuando a los cuatro minutos su defensa adelantada vio cómo Bale se aprovechaba de un fuera de juego no señalado para cruzar su disparo en el mano a mano y rozar el poste.

Se estiraba el Galatasaray cuando se encontró la expulsión de Sergio Ramos en el minuto 26. Un balón largo, un despiste y un ligero toque en carrera hicieron que Bulut cayese encontrando el premio que buscaba. Pero entonces llegó el golazo de falta de Bale. Apenas ha chutado el galés faltas. Sólo cuando Cristiano las cede. Era su día y pese a estar a 35 metros soltó un zurdazo que cogió una parábola imparable.

El cuadro otomano reaccionó con rapidez. Sólo un minuto después Drogba, veterano de guerra, inventaba un pase al espacio que cogió a Pepe desubicado y a su espalda apareció Bulut que definió bien por abajo.

Así comenzó la segunda parte con igualdad. Ancelotti inventó y salió ganando. Situó un 4-3-2, con Isco y Bale como referencias arriba, y tras un par de sustos en subidas con centros peligrosos sin rematador de Eboue, apareció un protagonista inesperado: Arbeloa. Es un portento físico y su esfuerzo hizo que no se notase la inferioridad numérica. Desniveló el encuentro, con un remate de izquierda abajo a pase medido de Di María. Rematando el lateral derecho en la zona del nueve. Tanta alegría para Arbeloa como para inseparable Xabi Alonso, que entró poco después para cerrar un encuentro en el que el Galatasaray se hundió cuando debía ir por el partido.

De nuevo Arbeloa se incorporó con criterio al ataque para pedir un penalti, derribado dentro del área cuando recortó hacia dentro, y hasta pudo hacer doblete. Su disparo con el exterior del pie rozó el poste a la hora de partido. Fue la antesala de la sentencia. Dos goles con mensaje de dos jugadores que quieren más. Di María e Isco. Calidad en la definición.

Con la victoria en el bolsillo Casillas se ganó aplausos con una de sus paradas salvadoras, volando a mano cambiada a testarazo de Drogba, y silbidos por sus errores con el balón en los pies. Ya eran anécdota. El Real Madrid firma una impecable fase de grupos y el Galatasaray se jugará en un duelo a vida o muerte en la última jornada, la segunda plaza con la Juventus.

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