Griezmann, ante el escaparate del Camp Nou

Si hay un protagonista en la vispera del Barcelona-Atlético, ése es francés, tiene 26 años y cara de niño bueno. Es Antoine Griezmann y amenaza con dinamitar la Liga en un curso que está siendo para él una montaña rusa de emociones.

El punta rojiblanco renovó en junio hasta 2022 tras flirtear con varios clubes, sufrió un duro golpe con la eliminación en la fase de grupos de la Champions, fue protagonista de una denuncia que interpuso su club contra el Barça, recibió abucheos de su propia grada y él respondió mandándola callar.

Y cuando el cóctel parecía a punto de explotar, los goles trajeron la calma. Aunque quizás sólo sea una tranquilidad momentánea, porque muchos ven a Griezmann saliendo del Atlético a final de temporada. El Barcelona ya demostró interés en los últimos meses, lo que le valió la denuncia del Atlético ante la FIFA. El diario Sport ilustró su portada del miércoles con una foto suya de azulgrana.

Con todos esos ingredientes llega el partido en el Camp Nou, donde el Atlético busca reducir la diferencia con el Barcelona a dos puntos en lo más alto de la tabla. Si los rojiblancos están tan cerca, es gracias al regreso de Griezmann.

El internacional galo llega en su mejor momento, habiéndose quitado los grilletes con un inicio de 2018 espectacular. Trece goles y cinco asistencias desde el 1 de enero: ésas son las credenciales con las que se presenta al gran duelo, arropado por un Diego Costa que multiplica la magia del francés.

Si lo que quiere Griezmann es fichar por el Barcelona, hoy tendrá una oportunidad de oro para reivindicarse y mostrar su calidad. En el Camp Nou ha jugado 11 partidos: cinco con la Real Sociedad y seis con el Atlético. El balance, sin embargo, es paupérrimo: cero goles, nueve derrotas y dos empates.

Contener a Griezmann es el gran objetivo defensivo del Barcelona. Y el francés llega desatado: si apenas había marcado ocho goles en los primeros 24 partidos de la Liga, hizo siete en los dos últimos encuentros: tres al Sevilla y cuatro al Leganés.

Tras su póquer, Griezmann agarró el micrófono en la sala de prensa del Atlético y mandó un mensaje de reconciliación a la afición rojiblanca. "Me he podido equivocar en lo que he podido hacer, en mandar callar a la afición, pero en el campo nunca me he equivocado. Estoy muy contento y vamos a seguir así", aseguró el futbolista.

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