Iker Romero, el lugarteniente

Ortega dialoga con Iker Romero. Ortega dialoga con Iker Romero.

Ortega dialoga con Iker Romero. / tsv hannover

Cuando Antonio Carlos Ortega llegó al TSV Hannover, la plantilla estaba plenamente configurada. No había hueco para más jugadores. En el Veszprem, Ortega sí contó con jugadores españoles que falicitaron la adaptación del resto a su filosofía de juego. Pero aquí su ayuda parte desde el banquillo, en la figura del carismático ex internacional español Iker Romero. "El único fichaje que me dieron oportunidad de hacer fue un segundo entrenador y pensé en Iker. Estaba terminando el segundo curso de entrenador. Le conocía bien y pensé que era la persona idónea. Jugué en el Barcelona un par de años con él y más tiempo en la selección española. Jugó en Berlín cuatro años, habla alemán y se le tiene aquí mucho respeto. La gerencia lo vio con buenos ojos", explica.

"Está haciendo un trabajo muy bueno, ve muy bien el balonmano. Lleva también a los juveniles del club, que están haciendo una gran campaña", relata el técnico malagueño sobre el vitoriano, que fue un jugador también de dilatada trayectoria y que ahora hace sus primeros pinitos en el banquillo al lado de Ortega. Como en el resto de deportes, la especialización de los cuerpos técnicos crece.

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