Maze le roba los focos a Vonn

Mientras Tina Maze celebraba con unas piruetas sobre la nieve, Lindsey Vonn no podía ocultar las lágrimas: la eslovena se adueñó del show en el Mundial de esquí de Vail y Beaver Creek, y dejó a la estadounidense casi sin esperanzas de conquistar un oro ante su público.

Vonn llegó como favorita tras su espectacular retorno a la competición después de sus lesiones, pero sólo le queda una última oportunidad de lograr un triunfo, en el eslalon gigante. Se trata, sin embargo, de una disciplina que la yanqui no ha probado aún esta temporada y en la que Maze ostenta un historial temible. La eslovena es la campeona olímpica en eslalon gigante y ha ganado medallas en los últimos tres Mundiales, incluyendo un oro en 2011.

Maze se ha convertido en la figura del certamen. Ganó una medalla cada vez que salió la pista, la última un oro en la supercombinada, prueba en la que Vonn fue descalificada. Además, venció en descenso y fue segunda en el supergigante. Suma nueve medallas en Mundiales: cinco oros y cuatro platas. Consciente de que se apropió de la atención que esperaba recibir la heroína local, Maze le dedicó unas palabras tras su último triunfo. "Sé exactamente lo difícil que es cuando las cosas no salen como quieres. También me ha ocurrido y no es sencillo", opinó Maze, que con 31 años y 283 días batió su propio récord de ser la campeona mundial más veterana. "Estoy segura de que ya en las próximas carreras volverá a ser una buena rival", añadió.

Vonn sabía que la combinada no era su fuerte, pero aún así no ocultó su lamento. "Estoy realmente decepcionada. Es un Mundial en casa y lo intenté con todas mis fuerzas. Pero no lo logré y eso es decepcionante para mí, para mi familia y mis aficionados. No encontré la solución a esta montaña".

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