¿Dónde está McIntyre?

  • El base fichado y pagado como estrella permanece en un pésimo estado de forma que contagia al equipo; el triple mágico ante el Madrid se ha revelado como un oasis

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¿Qué le pasa a McIntyre? La pregunta se escucha en cada recodo del Carpena, su bajo rendimiento colma la paciencia de entrenadores, aficionados y dirigentes del Unicaja. El menudo base fichado y pagado como estrella muestra unas prestaciones pobres, alejadas de las que se le presuponían a un jugador elegido dos veces mejor base de Europa en las tres anteriores temporadas. En su momento, su contratación se aceptó de manera casi unánime como un éxito. A día de hoy es un fracaso.

No es asunto de implicación o profesionalidad, aseguran los que trabajan con él cotidianamente. Trabaja y se esfuerza. Ayer mismo pedía disculpas a sus superiores por sus últimos pobres partidos antes de perderse la sesión vespertina por un golpe en la cadera. Quizá ello agrava el problema. ¿Es recuperable McIntyre? Tiene un año más de contrato firmado, es lo que más aterra en el club, que ya asume el error de haberle cambiado por Omar Cook, quién lo diría. Han pasado ya demasiados meses, demasiados partidos. Desde su vuelta tras la lesión de fascitis plantar ha transcurrido el tiempo debido para que recupere la forma. Y los síntomas empeoran.

El chispazo del triple mágico ante el Real Madrid ha resultado un espejismo. Los bases rivales pasan por encima de él con una facilidad insultante. El último, Javi Salgado en San Sebastián (18 puntos y ocho asistencias). Si a cambio ofreciera un arsenal de recursos ofensivos podría de alguna manera tolerarse. Pero no, muestra dificultades con el bote para subir el balón. Es frecuente ver que Fitch o Berni se encarguen de ello cuando coinciden en pista. Con Blakney el equipo juega mejor, se va confirmando.

Sus números son irrelevantes para el rol que tenía asignado. Juntando ACB y Euroliga, 6.8 puntos (lamentable porcentajes de 34.7% en tiros de dos y pobre 32.3% en triples) y 3.3 asistencias para 5.6 de valoración (horrible 1.7 en Euroliga). Alejado de lo que, sin ir más lejos, promediaba la pasada campaña con el Montepaschi en Europa. 12.5 puntos (49% en tiros de dos y 41.5% en triples) y 5.1 asistencias. O en la Lega, con 12.8 puntos (54.5% en tiros de dos y 45.4% en triples) y 3.9 pases.

Es cierto que se dibujaba una línea descendente en los números respecto a anteriores temporadas. El Unicaja asumía que no era el mejor McIntyre el que se contrataba, camino de los 33 años, algo similar a lo que se acometió con Marcus Brown (fichado con 31 cumplidos en su día). Panathinaikos y Olympiacos se interesaron por él este verano y uno de los detalles por los que McIntyre está aquí es porque exigió dos años garantizados y el Unicaja se los dio. No hay opción de corte, se debería negociar. Y ya se ha visto lo que ha sucedido, hasta el momento, con el caso Printezis para ver la dificultad que entraña una situación así.

"No sé qué se espera de mí, realmente. Creo que, básicamente, lo que se espera es que el equipo gane, no lo que haga uno u otro jugador", decía en una entrevista con este periódico hace unas semanas McIntyre. El caso es que su rendimiento es manifiestamente mejorable y la preocupación en el seno del club es honda. Chus Mateo le ha apoyado hasta el momento de manera incondicional en sus comparecencias públicas cuando se le ha cuestionado por su pobre rendimiento. Pero las oportunidades se van acabando. Quedan cinco partidos y, es de esperar, el play off.

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