Rafa Nadal tiene otra cita con la historia en Nueva York

  • Si vence en Flashing Meadows, será el séptimo tenista en la historia en levantar los cuatro grandes

De niño, Rafa Nadal creía ciegamente cada palabra o afirmación de su tío y entrenador Toni. Ya adulto, el número uno del mundo se permite contradecir de tanto en tanto a su mentor, aunque en la última diferencia de opiniones ambos estén más de acuerdo de lo que creen. "Para mí este año lo más importante era volver a ganar Roland Garros, y luego Wimbledon", dijo Toni Nadal antes del debut de su sobrino en el Abierto de tenis de Estados Unidos.

"Pero él me dijo que para que lo que más le importa es ganar aquí", añadió el hombre que formó al mejor tenista español de todos los tiempos, que hoy, si la programación lo confirma, iniciará el camino en Nueva York enfrentándose a Gabashvili. La preferencia de Nadal tiene lógica, aunque la de su tío también. Nadal quiere ganar el US Open porque es el único grande que le falta tras haber conquistado cinco Roland Garros, dos Wimbledon y un Abierto de Australia. Si en la noche del 12 de septiembre alza el trofeo, se integrará como séptimo miembro a un exclusivo club, el de los hombres capaces de ganar en los cuatro grandes escenarios de este deporte. Pero el tío Toni tenía razón en su apuesta a principios de temporada: para llegar a la situación de estar a siete victorias de entrar más de lleno aún en la inmortalidad tenística, había que ganar sí o sí Roland Garros.

La derrota ante Soderling en 2009 en los octavos de final de Roland Garros había hecho tambalear el principal golpe de Nadal: su poderosa mente. Tras un 2009 complicado, debía volver a ganar en París si aspiraba a sumar más éxitos. Y así fue: este año no sólo ganó Roland Garros por quinta vez, sino que lo hizo aplastando a Soderling en la final de París. Recuperó así el número uno del mundo y luego sumó su segundo Wimbledon. Ya en Nueva York, tras un verano en el que se tomó las vacaciones más profundas y relajadas en años, Nadal tiene por delante un torneo en el que el cuadro, en principio, no le plantea grandes dificultades para acceder a la segunda semana de competición.

Mientras llega el momento de los partidos, Nadal corre, golpea y suda sobre el cemento de Nueva York, en entrenamientos de más de dos horas. Ya lo dijo Toni: "Rafael no está jugando muy bien". Y Rafael, quiere cambiar esa impresión, e intenta hacerle caso a su tío, que le pide "jugar más pausado". Están los dos, realmente, de acuerdo en lo esencial: hay que encontrar el mejor camino para ganar. En la primera jornada, victorias para Ferrero y Davydenko.

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