Victoria del maestro

  • Racha rota El Unicaja gana en Badalona, pista hostil en los últimos años, y se reengancha entre los cuatro primeros Protagonista Aíto, recibido con todos los honores, regresó a Badalona venciendo

El Unicaja enseñó en Badalona otra manera de ganar. Sin un juego brillante y sin una superioridad demasiado evidente venció en el Olímpico (70-79). Grata noticia. Es muy complicado asaltar la guarida del DKV, lo atestiguaban las siete derrotas en hilera acumuladas en las última visitas. Y el cuadro malagueño consiguió una victoria capital alejado de la excelencia, con un segundo cuarto nefasto en la mochila. El valor del triunfo se duplica al ojear la clasificación. El Unicaja enlaza con el pelotón de los cuatro buenos y asegura el averaje particular ante un rival directo en el objetivo de estar entre los cuatro mejores.

Quebró el Unicaja una secuencia negativa en un territorio hostil el día en que el Palau Olimpic rindió agradecida pleitesía a Aíto García Reneses. Dos minutos de ovación y puesta en pie colectiva para recibir al hombre que reactivó el glorioso pasado de la Penya. Cortesía y caballerosidad antes de la batalla. Reconocimiento después, porque ganó el maestro. En cierta forma, salvando de las distancias que implican tener jugadores diferentes, Unicaja y DKV se miran al espejo por el sello de sus entrenadores. Sito es el alumno de Aíto y se nota. Empezó amagando el equipo del maestro y acabó ganando. Puesta en escena sobria al tiempo que brillante del Unicaja. 0-9 de parcial, ataques fluídos y defensas agresivas que dilapidaban las posesiones del DKV. Sito tardó tres minutos en cambiar a Ricky por Mallet para frenar la sangría. El Unicaja pagó un peaje muy caro, la lesión de Carlos Cabezas. Se echó la mano a la parte posterior del muslo derecho y parece que tiene una rotura en el isquio. La Copa parece complicada para él. Mal asunto.

El arranque de purasangre tuvo frenada de burro. Tras gestionar dignamente la renta adquirida hasta el final del primer cuarto (12-18), el Unicaja se atoró. No es una novedad. Son preocupantes esas esporádicas desconexiones, cada vez más frecuentes. Amplios parciales adversos que se repiten partido tras partido. Ante el iurbentia en el Carpena existe un colchón de seguridad del que no se dispone ante el Panathinaikos o en Badalona. Hay que amortiguar los lógicos bajones que llegan a lo largo de 40 minutos. Ricky Rubio, negado ante el aro rival, activó el ventilador. Moiso hizo daño en el rebote de ataque y la Penya castigó la inoperante ofensiva cajista con un parcial de 14-3. Ni Germán Gabriel ni Joe Gomis, de base para suplir a Cabezas, aprovechaban sus minutos en pista, pero llovía menos al descanso (32-30) gracias a un triple de Cook y dos tiros libres de Berni, que siempre está ahí, lo haga bien o mal. Y se le agradece.

En los vaivenes clásicos del partido, mal arranque (41-35 tras cinco puntos de Tomàs) y una reacción (0-10 para 41-45) liderada por Carlos Jiménez, más allá de los puntos. Rebotes de ataque, cierre del rechace en el aro propio, defensa intensa. Detalles para reactivar a un equipo que parecía mortecino. El Unicaja aprovechó el descanso de Ricky Rubio, que muestra una preocupante falta de puntería en estático pero que maneja el ritmo de los partidos con una mente preclara. Haislip mandaba señales de vida con seis puntos (primeros puntos en el minuto 26), pero el reposo de Cook tuvo el mismo efecto para el Unicaja que el de Ricky para el DKV. El de Masnou se apropió del balón. Y si no se puede anotar en juego, se anota desde el tiro libre. Gomis evidenciaba falta de confianza, dudas en la toma de decisiones. Algo humano y comprensible visto su desplazamiento en la rotación, pero la única manera de reivindicar minutos es mostrar acierto cuando se está en pista.

Con el marcador en el columpio y con alternativas, Sito y Aíto se esforzaban por aportar un punto táctico con el que decantar el duelo. El técnico del DKV colocaba una zona 1-3-1 y el del Unicaja una habitual 3-2 con Jiménez en la cabeza. Se asía con fuerza al partido el cuadro malagueño, con detalles ilusionantes de un Berni cuya confianza deja de crecer. Con Haislip productivo, claro, era más sencillo. Sus compañeros consiguieron involucrarle y él se echó al hombro el equipo. Cook y Welsch clavaron rejones definitivos con sendos triples para honrar el triunfo del maestro, de Aíto, en su vuelta a Badalona.

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