El colista para lanzarse

  • Obligación Un CB Murcia muy necesitado, a tres victorias de la zona de salvación, mide al Unicaja tras el fiasco de Kaunas, ya con la ACB como único objetivo Tocados Printezis y Jiménez podrán jugar

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Paradojas, se tarda lo mismo en llegar a Murcia que en llegar a Kaunas. Cuatro horas y media. Es la diferencia entre el autobús y el avión. Algo así como la diferencia de velocidad a la que va el Unicaja y a la que debería ir según aspiraciones. No acudió a la Copa, está casi, siendo generosos, desahuciado en la Euroliga y mora en la zona media-alta de la tabla de la ACB con un balance discretísimo de 11-11. Sin más objetivo enfrente que la competición doméstica, toca centrarse y contar las balas para afinar al blanco.

Visita el Unicaja al colista de la competición, apenas cuatro victorias en 22 partidos. Partía Murcia con vitola de posible equipo revelación. Algunos fichajes de nombre, como Milos Vujanic, antes de las lesiones en la élite entre los bases europeos, cesiones de proyectos de futuro como Paulao o Moncasi. Y el respaldo de uno de los agentes más poderosos del baloncesto español, Arturo Ortega (los Gasol, Garbajosa...). Curioso que el Murcia y hasta hace nada el Bilbao, auspiciado por Gorka Arrinda, ocuparan las dos plazas de descenso. Tener acceso directo a más jugadores no implica acertar en los fichajes. Los agentes también yerran a la hora de fichar.

Se juega la vida el CB Murcia, que debe hacer un tramo final de temporada esplendoroso para no dar con sus huesos en la Adecco LEB Oro. Ha tirado de billetera, ha traído a Shammond Williams, que jugara dos meses en Málaga entre diciembre y enero, antes a Josh Asselin y a Sy. Todo por no bajar. Su salvación pasa por ganar todos los partidos posibles, por ejemplo el de esta mañana con el Unicaja, que mira de cerca a la quinta posición, a la que podría acceder hoy en el probable caso de ganar en el Municipal pimentonero y de derrota del Cajasol, que recibe al todopoderoso Regal Barcelona. Sería un subidón de autoestima verse justo detrás de los cuatro primeros, el lugar natural del equipo.

La soga de las lesiones aprieta menos, pero sigue ahí puesta. Las dos últimas víctimas han sido Carlos Jiménez y Giorgos Printezis, que regresaron tocados de Kaunas, el primero con un esguince de tobillo y el segundo con un distensión en un muslo. No revisten una gravedad extrema, pero sí molestan. Ambos son jugadores claves. En la sesión vespertina de ayer en el escenario del encuentro, no obstante, ambos trabajaron con normalidad y Aíto podrá disponer de ellos.

El trabajo realizado en la minipretemporada en Estepona no salió a flote en Kaunas, donde se vieron las mismas carencias que antes. Costó cara aquella derrota y es de esperar que haya servido de efecto despertador para un bloque al que se le va agotando el crédito conforme avanza la temporada. Pueden quedar apenas dos meses y medio si esto no va para arriba. Por eso, ganar en la pista del colista se antoja un deber para este Unicaja irregular e imprevisible que da más veces la de arena que la de cal.

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