balonmano · challenge cup

Una despedida digna (20-27)

  • El Rincón Fertilidad lleva al límite al Lublin, pero cae en los cuartos de final de la Challenge Cup

  • Las de Carrasco compitieron hasta el descanso, pista de despegue de las polacas

La plantilla, cabizbaja a la conclusión del partido en el pabellón El Limón en Alhaurín de la Torre. La plantilla, cabizbaja a la conclusión del partido en el pabellón El Limón en Alhaurín de la Torre.

La plantilla, cabizbaja a la conclusión del partido en el pabellón El Limón en Alhaurín de la Torre. / marilú báez

Con un principio y un final marcado e innegociable, la vida se entiende desde una constante supervivencia. Un salto continuo de barreras para abrazar unos sueños con fecha de caducidad, pero altamente placenteros. Es la razón de ser de muchos humanos, pero también del Rincón Fertilidad, un club con una ambición arrolladora y que escribe en estos días muchas de las páginas más brillantes del deporte malagueño. Ayer lacró un bestseller, el que relata su estreno en Europa, que cerró su último capítulo en los cuartos de final de la Challenge Cup. A un paso de colarse por una delgada rendija de la que bien conoce sus dimensiones el potente MKS Perla Lublin, verdugo de las malagueñas (20-27).

El conjunto polaco es un equipo con solera en las competiciones del Viejo Continente, con varias participaciones en la EHF, primer escalón del balonmano europeo. Lo puso al límite el Rincón, pero supo sacar el Lublin, repleto de internacionales, su mayor sapiencia en contextos candentes e hizo gala de un poderío físico bastante superior al de las de Diego Carrasco.

A las malagueñas le sobraron 20 minutos de eliminatoria. En los 100 anteriores había desafiado a la lógica con buen balonmano y muchas agallas, pero el tanque se vació. Queda el gen competitivo que ofrecen partidos de este calibre, que deben ser el salvoconducto para poder firmar una hombrada en la Copa de la Reina que acoge en abril en Ciudad Jardín. El equipo la tiene grabada en la mente, desde ya se piensa en ella y lo que se sembró en estos meses previos se puede recoger ahí.

El germen del partido se movía en cánones de igualdad, con ventajas mínimas alternativas. Mandaban las malagueñas en unos instantes donde Virginia Fernández coleccionaba estiradas de mérito, incluso detuvo algún siete metros. El Lublin, aunque atenazado, comenzó a imprimir su ritmo, con poderosos lanzamientos desde nueve metros, territorio vedado para las de Diego Carrasco. Las polacas aprovechaban varias exclusiones locales para amagar con estirar (7-9), pero el Rincón le daba rápida respuesta con grandes minutos de juego. Un penalti de la internacional española Paula García daba ventaja al paso por el descanso (10-9).

Esa mentalización para mantener en tanteos cortos al rival se quedó en los vestuarios. Quizá por la falta de piernas, tras acusar un importante desgaste físico 36 horas antes. El Lublin se convirtió en un ciclón y comenzó a explicar porqué es uno de los favoritos para levantar la Challenge Cup. En un parpadeo le cayeron al Rincón cuatro goles (10-13), que minaron la moral propia y levantaron la ajena. Paró el tiempo Diego Carrasco, que ya había tenido alguna disputa con Robert Lis, técnico visitante. Dudaron las malagueñas, a las que la fortuna le fue esquiva con varios postes, que penalizó el conjunto polaco en transición.

Echó el cerrojo el Lublin y al Rincón se le bajó la persiana. No tenía herramientas para abrir la defensa rival y encima Boada, cerebro malagueño, era excluida. Ahí puso una marcha más el equipo polaco, que cerró el pase con contundencia. Su último gol estuvo seguido de un aplauso unánime de la poblada grada de Alhaurín, que supo ver más allá de la derrota. Un reconocimiento al mérito del equipo malagueño, que cerró una de sus más célebres epopeyas.

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