La estrategia lastra al Málaga en los últimos tres partidos

  • Los cuatro goles que ha encajado ante la Real, el Celta y el Nàstic llegaron de acciones a balón parado

Siempre ha confesado Juan Ramón Muñiz que la Segunda División es una categoría en la que los pequeños detalles son los que marcan las diferencias por la extrema igualdad de la categoría. Tanto es así que el cuerpo técnico del Málaga concede una importancia capital a las jugadas a balón parado. Sin embargo, en los últimos tres encuentros -ante la Real Sociedad, el Celta de Vigo y el Nàstic de Tarragona- el equipo ha encajado cuatro goles tras acciones a balón parado.

En Anoeta la permisividad de la zaga a la hora de despejar balones aéreos originó los dos tantos de Aranburu y Carlos Martínez. Ante el Celta, una falta botada con mucha rosca por Canobbio no fue despejada ni por la zaga ni por Goitia en una acción que adelantaba en el marcador al conjunto entrenador por López Caro. La tendencia volvió a confirmarse este sábado en el Nou Estadi cuando, tras otra jugada a balón parado, Óscar Arpón chutaba desde la frontal y entre la multitud de jugadores en el área Weligton desvió su disparo.

En los tres encuentros el equipo de Muñiz ha pecado de errores en la marca y fallos de concentración en momentos muy puntuales que le han costado muy caro. Esos descuidos en las acciones a balón parado contrastan con la seguridad que evidencia la defensa en el resto del partido. Jesús Gámez, Helder, Weligton y Rossato se han convertido en cuatro de los hombres más utilizados por el asturiano y están mostrando un gran nivel de compenetración a pesar de que sólo el canterano estaba en el equipo la pasada temporada. Los problemas surgen cuando es todo el equipo el que debe defender, a pesar deque Muñiz corrige continuamente a sus jugadores en los entrenamientos sobre cómo deben posicionarse en este tipo de jugadas que tanto daño le han hecho al equipo en estos últimos encuentros.

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