"La historia reciente del club es de sufridores; yo no quiero eso y mis jugadores tampoco"

  • Jesualdo Ferreira lanza un reto colectivo: "Hay que elegir entre ser como antes tranquilamente o intentar ser más grande. Este es el desafío que me propusieron aquí y el que acepté; si no, no habría venido"

El cierre de la entrevista con Jesualdo Ferreira le descubre haciendo la radiografía de la historia reciente del club y de lo que ve en su mano para cambiarla. Su fin último es irse de aquí habiendo dejado la estructura de un club al nivel de los grandes de Europa.

-¿Qué entorno se ha encontrado aquí en Málaga?

-Es muy distinto a lo vivido antes. Pero esta es una cosa de la que no quiero hablar porque este país, estas personas, este club, sólo los conozco desde hace dos meses. No tengo el derecho ni el conocimiento para hacerlo. Lo que sé de la historia del Málaga es que tiene muchos años, que es una provincia que adora el fútbol, que tiene unas características muy distintas a las de otras provincias. Y del club, que ha tenido una trayectoria media, no ha conquistado un estatuto de grandeza. Y también por eso las cosas fueron pasando siempre dentro de la misma línea de funcionamiento. Todas las personas se habituaron a eso. Los jugadores, los empleados, los aficionados, los periodistas... Es normal, no es una crítica, es una fotografía. Entonces tú llegas con dos opciones: intentas cambiar empujando por tu experiencia, por lo que ves desde fuera, por lo que puedes aportar, porque ves ejemplos en otros clubes; o te quedas tranquilo jugando con las mismas cartas todos los días y te quedas feliz haciendo eso. Los aficionados del Málaga, los jugadores, todos los que están, tienen que elegir: o ser como antes tranquilamente o intentar ser más grande. La pregunta es cómo se hace para ser más grande, pero seguro que no se hace igual que para ser de nivel medio. Es el desafío que me pusieron a mí y el que acepté, porque si no, no estaría aquí.

-Por esa ambición que tiene, aspirará a ganar algún título con el Málaga...

-No sé si tendré tiempo para eso, pero me gustaría mucho que, cuando acabe mi trabajo aquí, esté el tiempo que esté, pueda quedar la nueva perspectiva de un club más profesional.

-¿Para usted sería más bonito el reto de crear esa estructura que la de ganar un título?

-Yo me habitué a ganar títulos. Si me preguntas si lo quiero ganar, claro que sí, pero sé que es difícil ganar un título si no llegas a un nivel para que acontezca. Si aconteciese por casualidad, sólo ganarías uno, porque después se desmoronaría todo. Me gustaría mucho durante mi tiempo de trabajo hacer todo para que el Málaga sea un club estable, profesional, ambicioso y con la idea clara de lo que hay que hacer para que cuando vengan otros jugadores sepan lo que les espera, a dónde vienen. Es lo que pasa en el Madrid, en el Barça, en el Milan... Cuando llegan, saben lo que tienen que hacer y entienden que tienen capacidad para estar en esta cultura. Me gustaría hacer esto y lo voy a intentar, claro.

-¿Cree que la afición se va a divertir mucho por el fútbol que busca?

-La afición se divierte de dos maneras: la primera ganando, la segunda ganando; si le quieres poner una tercera, la tercera ganando. Eso les divierte mucho. Lo que yo pretendo es que la afición entienda lo que queremos, que es que los jugadores del Málaga van a hacer un esfuerzo muy grande por cambiar la idea que se tenía. Habrá que ver cuánto se tarda para ello. Antes los jugadores y aficionados eran sufridores; esa es la historia reciente del club, que me contaron y me lo creo, y yo eso no lo quiero. Y los jugadores tampoco. Nadie quiere pasar por situaciones difíciles. Las podemos pasar, es importante decirlo, pero si pasan, que sea porque lo intentamos todo y no fuimos capaces de conseguirlo, no porque sea el estadio natural. Lo que intento es que el equipo juegue para ganar siempre y que lo haga bien si es posible. Y para eso es preciso tiempo, jugadores que crezcan, paciencia. Tiempo no tengo mucho, porque ya pasó bastante, pero paciencia la tengo increíble. Lo intentaremos hacer lo más rápido posible para que podamos llegar a donde queremos.

-El problema es que muchas veces la pelota no tiene paciencia.

-Si la tratas mal, no. Si la tratas bien, ella tiene paciencia contigo. Si tratas bien a una persona, se portará mejor contigo. Esto con la pelota es igual.

-Un equipo como el que pretende no se construye en un día, será un año difícil.

-En ningún equipo es fácil. Normalmente de un año a otro cambian las ambiciones, los objetivos, los jugadores, porque el entorno es increíble, cambia todo. Un jugador hace una cosa un año y al año siguiente no lo hace igual. Pero este año, aquí paralelamente ha habido un cambio brutal en el club. Lo que pasó en dos meses es una cosa de locos, y por eso para mí los jugadores, los doctores, los empleados, todos, son merecedores de toda consideración por parte de la afición y de todos, porque se hizo un trabajo de locos en este tiempo. Además, una cosa importante, hemos tenido problemas de lesiones que normalmente no acontecen.

-¿Pero ve buena materia prima?

-Claro, sí, pero repito, hay jugadores que todavía no tenemos disponibles. Hay algunos que ahora mismo no pueden jugar al nivel máximo. Quincy todavía no lo tiene, ni Sebastián, ni Rondón, ni Juanmi... El 70% de la plantilla ha tenido problemas desde el primer día y otros todavía no se han entrenado el tiempo que debían. Un tío que pierde dos semanas de entrenamiento va a tener problemas en el futuro, eso pasa, y esos problemas nos tienen imposibilitados para entender las cosas más rápidamente. Te doy el ejemplo de Apoño, Duda, Quincy... Rondón llegó una semana retrasado a Benahavís, estuvo otra con la selección, otras dos con la selección otra vez... Son cuatro semanas, el 50% del trabajo. Sebas se entrenó poco y Sandro vino con el problema contrario, con más entrenamiento del habitual encima. Todos los jugadores sudamericanos que llegan suelen tener problemas cuando entran, pero lo importante es que se integren cuanto antes. Ahora están pagando eso. Perdimos también los centrales, teníamos sólo dos para empezar la Liga. Todo eso nos puso muchos problemas, pero estoy muy contento con ellos.

-En su plantilla hay una gran virtud: la velocidad.

-La velocidad es un arma decisiva en el fútbol, no para el contragolpe, sino para todas las facetas del juego. Si tienes jugadores rápidos para desplazarse y para pensar, tienes un gran equipo. Si tienes jugadores rápidos que no piensan, que deciden mal, es un equipo de corredores, no de buenos jugadores. Lo que pasa es que intentamos el equilibrio. La velocidad de pensamiento y de desplazamiento son fundamentales en el fútbol actual. El Málaga tiene algunos jugadores rápidos, algunos jugadores de decisiones rápidas y otros que no son tan rápidos como me gustaría, pero esto es lo que tenemos que hacer, encontrar el equilibrio de todo.

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