Fútbol

Un indigno adiós

  • Tras 16 campañas en el primer equipo madridista, Iker Casillas se va por la puerta de atrás al Oporto.

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Iker Casillas ha llegado a un acuerdo con el Real Madrid, con el que aún le quedaban dos temporadas de contrato, para abandonar la disciplina de club donde ha estado veinticinco años, dieciséis de ellos en la primera plantilla, y convertirse en nuevo jugador del Oporto. Así lo informó el club mediante un comunicado en que afirma haber "acordado el traspaso de Casillas al Oporto". El mostoleño, de 34 años, entró en el Real Madrid con apenas nueve y pasó por todas las categorías inferiores del club hasta ascender en 1999 al primer equipo.

La marcha de Casillas dejará un gran vacío en el vestuario de Benítez, que pierde a uno de los pilares en la última década y media. El portero deja atrás dieciséis temporadas en las que ganó todos los títulos posibles que en forma de trofeo decoran unas vitrinas agradecidas a un guardameta que pone fin a una era.

Casillas era hasta este sábado el único componente de la plantilla blanca que vivió de primera mano la época dorada del Real Madrid de los Galácticos que ganó la Liga de Campeones en 2002. También era el único que aún presumía de haber logrado la octava, en 2000, cuando aún quedaban los restos de otra generación, la de la Quinta del Buitre.

Un 27 de noviembre de 1998, cuando sólo tenía 16 años, comenzó la historia de Casillas, que se hizo más sólida cuando debutó el 12 de septiembre de 1999 en el estadio de San Mamés. Desde ahí han pasado dieciséis años.

En ellos vivió el sabor de la gloria y de la derrota. Muchos fueron sus momentos inolvidables, como cuando renació de las cenizas en la final de la Liga de Campeones que ganó al Bayer Leverkusen en 2002. Después llegaron más trofeos: cinco Ligas, dos Copas del Rey, tres Ligas de Campeones, cuatro Supercopas de España, dos Supercopas de Europa, una Copa Intercontinental y un Mundial de Clubes.

Su felicidad fue plena hasta el último año de Mourinho. Sus preocupaciones simplemente eran deportivas: las seis temporadas seguidas en las que su equipo fue incapaz de pasar de los octavos de la Liga de Campeones, entre otros fracasos.

Las tres últimas temporadas han sido una agonía. En su tercer año con Mourinho todo se torció tras las luchas intestinas contra el Barcelona en las que Casillas medió tras llamar a Xavi para rebajar una tensión que podía afectar a la selección. Ese hecho, sumado a un evidente bajón de forma, llevaron al portugués a sentar a Casillas en un duelo ante el Málaga. Después, recuperó la titularidad, se lesionó, llegó Diego López y fue suplente hasta el final de curso y todo el siguiente con Ancelotti.

En las últimas dos campañas, un sector de su público comenzó a silbar a la persona que parecía intocable. Cada acto de Casillas fue analizado con lupa. Uno de ellos, en la final de Lisboa ante el Atlético, pudo costar la décima, pero Sergio Ramos lo arregló al final.

Aquel fue su último gran título. Hace más de un año de aquello. Ahora, tras una temporada en blanco, Casillas dice adiós y se abre la era sin el gran capitán. Comienza una nueva etapa, la etapa pos Casillas. Sin él, habrá un antes y un después.

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