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El niño que adoraba a Albert Luque

  • De pequeño, Rondón era fiel seguidor de la Liga española por televisión y tenía al catalán como ídolo

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En el invierno tropical de 1997 Meridiano Televisión cambió la vida de los amantes del deporte en Venezuela. Nació con altas pretensiones, hoy confirmadas, para con la señal digital latinoamericana. Los niños que heredaron de sus ancestros la pasión por el béisbol, el gran deporte de la nación, empezaron a mamar el juego desde otro punto de vista. Los niños que preferían patear a batear entendieron que el fútbol, incipiente aún por la época, era en España lo que ellos soñaban que fuera para su país. Nuestra Liga llegaba hasta ellos por la pequeña pantalla. José Salomón Rondón Giménez era uno de esos críos. Entonces defendía ocho añitos.

Esos recuerdos permanecen indelebles en su memoria. Sobre todo los referentes a Albert Luque, en aquella época estandarte del SuperDepor. "Uf, esa zurda", rememora con sorprendente nitidez. Una de las primeras cosas que hizo al saber que compartiría vestuario con él fue buscar en youtube un gol de vaselina del egarense que tiene grabado a fuego. "Me encantaba, es que era un gran futbolista. Siempre lo seguía en el Deportivo y ahora es mi compañero, cuando jamás pensé que me entrenaría con él. Somos de edades distintas, además, pero mira, los sueños se cumplen", dice desde la devoción, conectándose a sus evocaciones de la infancia con suma facilidad.

Su cuerpo no es precisamente el de un colegial. Aparenta más de los 20 años que está a punto de abandonar. Por su animal musculatura y por la firmeza de sus palabras, más maduras que el usual canon de futbolista pipiolo. Pero en su mente, por momentos sigue sentado en aquel sofá de casa viendo la Liga: "También veía a Javi Guerrero, por entonces en el Racing, y el año pasado lo tuve de compañero en Las Palmas".

Guiños del destino para alguien que busca su camino en los mismos escenarios que antes eran imágenes. Como no podía ser menos, la comparativa futbolística que más le achacan también tuvo gran protagonismo en nuestras canchas, Patrick Kluivert: "Cuentan que me parezco a él, por la fortaleza y la planta física". Fino estilista aquel holandés, que dejó su huella en el Barcelona, el cual a su vez se la traspasó a Rondón: "Sí, me tiraba más el Barcelona. No puedo olvidar aquella chilena de Rivaldo a Cañizares", rescata para recordar uno de los goles más históricos de la Liga. Dicho tanto, obrado a tres minutos del final en la última jornada de Liga, rescató al Barcelona a puesto de Liga de Campeones en detrimento del Valencia, que fue quien encajó ese gol.

Eran el Barça gaseoso de Joan Gaspart, nacido cojo con Serra Ferrer y enmendado in extremis por Rexach, con Guardiola todavía jugador y Arnau azulgrana, y el Valencia de Héctor Cúper, Deschamps, Djukic y Mendieta, el germen con el que campeonó al año siguiente Rafa Benítez en La Rosaleda. Por aquí escribían su primer capítulo juntos la Doble D, inmejorable sociedad para olvidar el adiós de Catanha, y dueto cuya ausencia posterior se llenó con Salva Ballesta. "No me presiona", retoma Rondón: "Uno siempre tiene la presión de hacerlo bien, de darlo todo, de marcar, pero para mí es un halago que haya gente que pueda considerar que algún día llegue a ser sucesor de todos esos buenos jugadores. De todos modos, yo quiero seguir mi propio camino, ser Rondón". Un camino cuyo curso seguirá de cerca Albert Luque, ídolo de la infancia del vinotinto. Tienen mucho que decirse, sobre todo el sudamericano, que aún no le ha revelado su admiración: "Quizá un poco por vergüenza, no sé. Ya habrá tiempo para ello".

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