Mucho más que un partido

  • El Unicaja vuelve a comparecer en un Carpena que el miércoles pidió dimisiones para intentar lavar su imagen ante el Lagun Aro · El equipo vasco, también en crisis, ha perdido sus últimos seis compromisos

Jornada vigesimoprimera de la fase regular de la Liga ACB. Visita el Carpena el Lagun Aro GBC (19:00). Aparentemente, un partido más. Un trámite, al menos eso es lo que debería ser, en el que no deben surgir demasiadas complicaciones. Pero la teoría, la lógica, no tiene cabida en este Unicaja 09/10. Un encuentro con un cartel flojito se convierte en una cita crucial para el equipo de Aíto en el que vuelve a ponerse a prueba la credibilidad de un proyecto que parece finiquitado.

No se trata ya de comprobar la competitividad del equipo, sino de resurgir de las propias cenizas. Porque después del esperpento vivido el pasado miércoles ante el Asseco Prokom, el Unicaja es un equipo muerto, que ha tocado fondo y que no transmite ninguna confianza. Es trabajo de Aíto y sus jugadores intentar demostrar ahora lo contrario. En los días posteriores al hundimiento ante el conjunto polaco, ha habido reuniones, toques de atención y mucha reflexión. Pero, de momento, no se ha tomado ninguna medida. La afición pidió, como nunca antes lo había hecho, medidas drásticas. Exigió que alguien asumiera la responsabilidad de lo que está pasando. Y hoy volverá a hacerlo si llega la tercera derrota consecutiva.

Por todo ello, la trascendencia del choque va más allá de lo que ocurra sobre los 28x15 metros del parqué. Uno de los focos estará fijado en el palco, donde el presidente, los consejeros y el director general, ocuparán su lugar en el banco de los acusados. El mensaje oficial es que se confía en la plantilla y en el entrenador para salir de la crisis, pero se reconoce que hay descontento con los jugadores y con la actitud del entrenador. La situación puede volverse insostenible si los resultados no terminan de llegar. No descarten ver a Braulio Medel sentado junto a sus subordinados.

Pero el foco principal se centrará sobre los principales protagonistas: Aíto y sus jugadores. La figura del técnico madrileño ya no es intocable y cada cambio, cada decisión es cuestionada por gran parte del público, que le ve desmotivado y sin capacidad de reacción para liderar una plantilla que el miércoles firmó un auténtico esperpento. Fue Juan Dixon, el penúltimo en llegar, el encargado de transmitir el sentir general del vestuario. "Pido perdón por el partido de ayer [por el miércoles]. Fue desastroso y la afición no se merece el papel que hicimos. Esperemos que no se vuelva a repetir", dijo el jueves en su encuentro con los aficionados. El líder del Unicaja sobre la pista desde su llegada lo fue también fuera de ella transmitiendo un mensaje que debió salir de la cúpula directiva y deportiva y del cuerpo técnico. Un gesto loable que ahora debe tener continuidad sobre la cancha.

El Lagun Aro comparece consciente de que puede ser quien pague todos los platos rotos, pero también sabe que el ambiente puede jugar a su favor. Llega inmerso también en una crisis de resultados tras perder sus últimos seis partidos, pero sabe que un mal inicio de su rival puede desencadenar la tormenta. Es su gran baza en una cita que, para el Unicaja, supone mucho más que un partido.

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