FÚTBOL SEGUNDA DIVISIÓN B

Tras los pasos de Petrovic

  • El Marbella, líder del Grupo IV, sigue firme y el ascenso es algo más que una quimera

  • El equipo ya jugó cuatro temporadas en Segunda

Alexander Grinberg, presidente del Marbella Alexander Grinberg, presidente del Marbella

Alexander Grinberg, presidente del Marbella / efe

Antes de Al Thani, antes de Piterman, antes del dinero chino, antes de Grinberg. Antes de todos, Marbella ya protagonizó una transgresión absoluta en el mundo del fútbol español. De aquello no queda mucho, recuerdos, leyendas urbanas y otros mitos. Poco más. Ni las siglas resistieron al tiempo. Hablamos del desembarco del excéntrico Slobodan Petrovic, conocido popularmente como Bob Petrovic, y que revolucionó el balompié patrio.

Al final fue más el ruido que las nueces, pero no cabe duda de que marcó una época, para lo bueno y para lo malo. Aquel Club Atlético Marbella estaba en el centro de todas las miradas en la época del gilismo, para multiplicar por mil la atención que suscitaba la localidad malagueña en los 90 y el estruendo mediático de lo que se denominaba como la jet-set. Eran otros tiempos, era otra España y, por supuesto, era otro fútbol. Era lo que era y fue lo que fue.

El Marbella había ascencido de Segunda B a Segunda en la temporada 1991/92, coincidiendo además con la desaparición del Club Deportivo Málaga, por lo que se convertía en el principal club de la provincia. Sergio Kresic y Manuel Martín combinaron idas y venidas en el banquillo, pero la llegada a la categoría de plata fue para quedarse. En la campaña 92/93, los marbellíes concluyeron la temporada en séptima posición empatado a puntos (42) con el denominado entonces Real Madrid B, a uno del Betis (5º) y a ocho de la promoción de ascenso a Primera (Mallorca, 4º, con 50 puntos).

No fue, sin embargo, hasta el curso siguiente, cuando llegaría el pomposo Petrovic, un tipo excesivo capaz de meter en un yate a los Kool & The Gang para una fiesta privada en la que no faltaba un detalle... Con la temporada en marcha, alrededor de abril de 1994, aseguró hacerse con casi el 100% del accionariado del club, comenzando a tomar el poder real en el mes de julio. El Marbella acabó esa campaña el 12º.

Petrovic prometió un proyecto ganador, los fajos de billetes corrían por el club y el vestuario sin pudor, no se escondía. Le gustaba ostentar. Pero deportivamente la deriva fue absoluta. Se cargó a Sekularac en la segunda jornada, se peleó con Antonio Montero Nene por querer hacerle las alineaciones (algo que el malagueño no permitió) y luego tuvo cinco técnicos más: Nestorovic, Coleman, Ramón Blanco, Javi y Delfín Álvarez. Concluyó el 13º.

No, no llegó Maradona como director deportivo (otra de sus promesas), ni el ascenso, los jugadores (hartos de sus vaivenes y de castigos en forma de imapagos) se rebelaron... Una temporada más tarde, el CA Marbella descendió a Segunda B y en 1997 desapareció. A Petrovic lo encontraron muerto en la Guerra de Los Balcanes.

Ahora, después de una dura travesía por el desierto, el Marbella es líder del Grupo IV y el ascenso no es ninguna quimera.

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