La 549 fue un regalo

  • El Lagun Aro colabora en el partido número 1.000 del Unicaja en la máxima categoría y facilita un triunfo balsámico · El público mostró su malestar con pancartas y pitos a Aíto durante la presentación

Vaya por delante que la actitud de los jugadores fue ayer irreprochable. Buena concentración e intensidad y una agresiva defensa. El juego fue otra cosa. Pero lo cierto es que le valió sólo con eso para apalizar al Lagun Aro y comenzar a lamerse las heridas provocadas por el terremoto vivido el pasado miércoles. En el fondo se trataba de eso, de lavar la imagen mancillada en el último cuarto de Vistalegre y en los 40 minutos del choque ante el Prokom. Y el modesto Lagun Aro, el peor equipo que esta temporada ha pisado el Carpena, ayudó lo suyo. Llegaba al Carpena moribundo y decidió no estropear el partido número 1.000 del equipo malagueño en la máxima categoría y colaborar en la celebración de la efeméride.

La victoria 549 en la élite nacional no será precisamente recordada por su impacto. Ese lugar está ocupado por choques históricos como el que valió para mantener la categoría ante el TDK Manresa en 1988, cualquiera de los dos triunfos de aquella final de 1995 o el que valió el título liguero en 2006. Será, eso sí, recordada como la victoria que amainó una de las mayores crisis de la entidad y que evitó que se tomaran medidas drásticas. Al menos, de momento.

la reacción del carpena

El desarrollo del encuentro evitó la tormenta pero, antes de que el Lagun Aro tendiese la mano y permitiera al equipo malagueño levantarse tras su batacazo polaco, la afición se encargó de recordar en los prolegómenos su estado de hastío. Las peticiones de dimisiones con las que despidió al equipo, al cuerpo técnico y a los dirigentes el pasado miércoles se plasmaron ayer en varias pancartas repartidas por la grada del Carpena. Las había que señalaban a la cúpula directiva y deportiva ("De Paula, de pena", "Berdi Pérez vete ya", "directiva dimisión"), otras que apuntaban directamente al banquillo ("Aíto vete ya"), y alguna que tiraba de ironía para acusar a los tres estamentos ("Sólo se salva Chicui"). Todas pudieron verse antes del encuentro.

El descontento de la afición no quedó ahí. No hubo pitada generalizada durante la presentación de los jugadores, pero sí bastante frialdad. Tímidos aplausos acompañados de algunos pitos, cuya intensidad aumentaba o decrecía en función del jugador en cuestión. Los más aplaudidos: Berni Rodríguez y Carlos Jiménez. Los más pitados: Jiri Welsch y Joel Freeland. Otra cuestión fue la presentación del técnico. Ahí hubo unanimidad y el Carpena le recibió con una gran pitada, la mayor recibida por el entrenador madrileño desde su llegada a Málaga. Definitivamente su figura deja de ser intocable.

Después, la predisposición a protestar fue desapareciendo ante la facilidad con la que el Unicaja despachaba a su rival. Los primeros pitos y rumores vertidos cuando el Lagun Aro aún ofrecía resistencia y Jiri Welsch perdía sus primeros balones fueron desapareciendo con el paso de los minutos. Al final, aplausos para el equipo y tímidos pitos para el palco.

rai lópez, en casa

No fue su estreno soñado en el Carpena. Le hubiese gustado haberlo hecho con la camiseta cajista, pero tuvo que conformarse en hacerlo con la del Lagun Aro GBC y en un penoso partido del equipo al que ahora se debe. Rai López, uno de los pilares del equipo filial que ha asombrado al baloncesto español en las últimas temporadas, jugó su primer partido ACB en Málaga, su casa. El paleño fue homenajeado por el club en el que comenzó a anotar sus primeras canastas, el CB. El Palo, justo antes de un encuentro en el que no contó demasiado para Pablo Laso. Entró en escena en los últimos instantes del primer cuarto para jugar sólo 1:34. Falló un tiro precipitado, recuperó un balón y Laso le sentó en el banco hasta el tercer cuarto. Su segunda aparición fue más productiva: 7:37, seis puntos y buenas decisiones en ataque que permitieron buenos tiros de sus compañeros. El malagueño se despidió del encuentro en medio de una sonora ovación del Carpena.

rubio, protagonista

No fue Rai López el único en recibir aplausos en el tramo final del encuentro. La afición festejó con algarabía y algo de ironía la salida a la pista de Guillem Rubio cuando restaban poco más de tres minutos para la conclusión. Sustituyó a Robert Archibald y se convirtió en esos tres minutos en el elemento que dio vidilla a un choque ya sin alicientes. Ovación cuando se quitó la parte de arriba del chándal que vestía hasta ese momento y ovación cuando, segundos después, logró una canasta bajo el aro.

Más allá de la anécdota, la realidad de Rubio en el Unicaja es preocupante. Cuando juega es el último de la rotación (ayer fue el duodécimo, después incluso de que Aíto recurriera al joven Rafa Freire) y no da señales de recuperación. Un jugador que participó como invitado en la última concentración de la selección campeona de Europa y por el que el club pagó una cantidad importante de dinero para sustituir a Germán Gabriel no le es útil a Aíto. Otro enigma sin respuesta.

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