La relación con la grada se enturbia

  • La disputa entre familiares y aficionados, otro episodio de tensión

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La cabeza de Aíto García Reneses sació en su día la sed de ira del Carpena, cambió el aire y se vieron de nuevo escenas de comunión entre equipo y público, reforzadas con el gran arranque de temporada. El equipo competía siempre y tras alguna derrota se oyó una salva de aplausos, algo que hacía tiempo que no se contemplaba en el Palacio. Pero los casi dos meses sin ver ganar al equipo han llevado a la reproducción de episodios de tensión que parecían olvidados. Paralelamente, la banda de "Los Mihitas" desertó del Carpena por la negativa del club a abonar a sus componentes la totalidad del viaje a Barcelona para la Copa. Se ofrecían los abonos gratuitos, pero no el desplazamiento y el alojamiento. La banda marcaba los tiempos de la animación en el Palacio y hay una sensación de orfandad con su ausencia. El domingo, no obstante, se oyeron algunos tambores de animación en el habitual fondo.

Sucede que el proceso de desertización del Carpena ha regresado. El fenómeno es más acusado en la Euroliga, pero también se percibe en la Liga Endesa. Y la tensión ha regresado. El desafortunado episodio que se vivió el domingo en la zona donde se colocan habitualmente los familiares de los jugadores es sólo un botón más de que se han reabierto las grietas con la afición. El club, en su perfil de Facebook, publicaba una nota referente al asunto. "Ante los últimos comentarios sobre el incidente que tuvo lugar en la grada al final del partido de ayer sólo podemos decir que desde el Club lamentamos que se produzcan este tipo de situaciones. Pondremos todo de nuestra parte para que no vuelva a suceder. Gracias por todo", eran las palabras. Los foros se habían llenado de comentarios sobre el asunto. La novia de Freeland reprochó a ciertos aficionados las críticas al equipo y ahí se encendió la mecha, tuvo que intervenir la Policía incluso. Las parejas de Darden y Berni también contribuyeron a bajar la tensión. Pero no deja de ser sintomático, es algo que ni en los peores momentos se había vivido en el Carpena, bronca en las gradas entre los aficionados.

A nadie escapa que sin el respaldo de la afición será complicado sacar adelante una situación que se está enquistando. Los jugadores admiten en privado que el ambiente tenso cuando los partidos se igualan o el rival se escapa en el marcador no ayuda a sacar adelante los partidos.

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