El volante está en la derecha

  • Ferguson imitó al peor Clemente y optó por plantar el autobús ante Van der Sar

No hace mucho que Javier Clemente Lázaro acumuló críticas por todos lados, algunas incluso lacerantes, por plantar el autobús en el Santiago Bernabéu. Lo hizo con futbolistas del dudoso pedigrí de César Arzo, Pignol o cualquier otro de los que defienden la elástica del Murcia. ¿Qué se puede decir de Alex Ferguson con el planteamiento que ideó con futbolistas como Cristiano Ronaldo, Tévez o el propio Rooney? El Manchester, aunque sea con el volante en la derecha, apostó ayer por la misma filosofía futbolísca.

El topoderoso United pudo marcar muy pronto, es cierto, pero no tardó mucho en mostrar su verdadera personalidad en el Camp Nou. Se despojó de cualquier tipo de rubor y colocó una línea de cinco hombres y otra de cuatro muy cerca de Van der Sar. ¿Quién ejercía de delantero en ese equipazo que atiende por United? Nadie, absolutamente nadie, ni siquiera Cristiano Ronaldo, quien dirigió alguna mirada desesperada a su entrenador para solicitarle ayuda.

El fútbol inglés, el que tantos piropos recibe por su filosofía romántica, por su vendido estilo ofensivo, quedó desnudado de golpe. Sobre todo porque habían transcurrido apenas 24 horas desde que Liverpool y Chelsea evidenciaran que tampoco se caracterizan por lanzarse a un ataque sin miramientos, sino todo lo contrario. Pues bien, el United, el tercer semifinalista británico, también optó por la filosofía conservadora. Sólo el Arsenal juega al ataque de verdad y ése es el principal fracasado del curso, no se olvide.

Ni siquiera se puede alegar en defensa del planteamiento de Ferguson que la presión la ejerciera muy arriba, que tratara de robarle la pelota a este Barcelona cargado de dudas en las cercanías de Víctor Valdés. En absoluto, el Manchester, como si se tratara de un equipo menor, de ese Murcia tan vituperado de Clemente, se metía muy atrás y dejaba que los azulgrana acarrearan la pelota hasta el borde del área grande del United. La pena, entonces, fue que muchos de los hombres que visten de azulgrana tengan las baterías bajo mínimos, ya que eso contribuyó a que el ingenio tampoco apareciera en exceso. Sólo Messi parecía capaz de romper el guión, pues Eto'o no está fino y tanto Iniesta como Xavi se empeñaron en conducir en exceso el balón. En Old Trafford, la película debe ser distinta, pero ya está claro que los ingleses son como todos los demás, resultadistas.

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