Aena ofrece un arbitraje independiente, pero los controladores prefieren un pacto

  • El gestor anuncia avances en las negociaciones, pero insiste en que el sindicato pide más retribución · El Ministerio, el sector turístico y las aerolíneas apoyan la propuesta de Aena y el colectivo denuncia presiones

Los controladores y Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) mantienen su pulso mientras siguen negociando para evitar la huelga en el sector. El presidente de la entidad pública, Juan Ignacio Lema, compareció ayer en rueda de prensa para lanzar un mensaje claro: si no hay pronto un acuerdo, se propondrá un arbitraje independiente y voluntario que ponga fin a la incertidumbre que genera la amenaza de paro. Los temas que se someterían al árbitro son los dos en los que las conversaciones están enquistadas: retribuciones y jornada laboral. La propuesta fue respaldada por el Ministerio de Fomento y por el sector turístico, que lanzaron mensajes de presión a los controladores para que acaben con la actual situación.

Sin embargo, el sindicato de los controladores, USCA (Unión Sindical de Controladores Aéreos), señaló que prefieren apurar las negociaciones al máximo, incluso extendiéndolas al fin de semana. Reclamaron una reunión con el titular de Fomento, José Blanco, para tratar de acelerar el diálogo, que fue rechazada, y valoraron como "poco responsable" que Aena y la Secretaría de Estado de Fomento convocasen sendas ruedas de prensa mientras se mantenía abierta la negociación. "Es un elemento que perturba la negociación", subrayaron.

Según el presidente de Aena, los controladores aceptan un salario medio de 200.000 euros anuales, pero quieren que la jornada máxima anual se reduzca hasta las 1.450 horas en 2013 frente a las 1.680 fijadas legalmente en la actualidad. Pero acortar la jornada sin ajustar a la baja la retribución es algo que el gestor aeroportuario no está dispuesto a aceptar, ya que la entidad no podría cumplir los objetivos económicos que tiene fijados (reducir un 15% sus tasas y eliminar su déficit para 2013).

Para Lema lo mejor es llegar a un acuerdo en la mesa de negociación, puesto que se han registrado avances, pero apuntó la posibilidad de acudir a un arbitraje si quedan puntos sin resolver. Éste sería voluntario y, el árbitro, una persona de consenso, de reconocido prestigio y que cuente con el apoyo y respaldo de ambas partes. Este árbitro independiente "será quien resuelva las diferencias", y a través del cual se ponga fin al conflicto, con un dictamen de obligado cumplimiento por ambas partes.

Para USCA la opción del arbitraje no es una buena idea. El sindicato prefiere exprimir al máximo la negociación para llegar a un acuerdo y solicitó que el ministro de Fomento les atendiera "aunque fuese 45 minutos", una demanda que no fue aceptada. En medio de este escenario, a los controladores no les será fácil mantener su posición, sobre todo, teniendo en cuenta la lluvia de presiones que les cayó ayer desde diferentes frentes. Tanto el Ministerio de Fomento como el sector turístico manifestaron su respaldo a la propuesta de Aena y solicitaron al colectivo que cambie de actitud.

La secretaria de Estado de Infraestructuras, Concepción Gutiérrez, ofreció una rueda de prensa para pedir a los controladores que renuncien a la posible convocatoria de huelga, porque "están amenazando al sector turístico, que es de gran importancia para nuestro país". Aun así, reiteró que confía en que tanto desde Aena como desde USCA se lleven a cabo los esfuerzos necesarios, sin reparar en el tiempo que haga falta, "que no debe de ser una limitación".

La Mesa del Turismo, los hoteleros, las agencias de viajes y las compañías aéreas sostuvieron que, aunque la huelga no se ha convocado formalmente, la situación de incertidumbre ya ha empezado a pasar factura a un sector en horas bajas, por lo que urgieron a buscar una solución. Coincidieron en demandar al Gobierno que no acepte "demoras ni chantajes" y, desde algunos sectores, como el hotelero, incluso se concretó la repercusión que está teniendo esta situación: la incertidumbre generada por la posibilidad de una huelga les cuesta ya 40 millones de euros diarios.

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