Caixabank afirma que el ajuste de gastos en el sector debe continuar

  • El director general, Juan Antonio Alcaraz, cree que es la vía para obtener margen en el contexto actual

Para obtener margen, y por lo tanto ingresos, los bancos deberán seguir actuando en el capítulo de costes, lo que significa que el ajuste aún no ha finalizado. Ésa fue la tesis que mantuvo ayer en Sevilla el director general de Caixabank, Juan Antonio Alcaraz, que ofreció ayer una conferencia titulada La reestructuración del sistema financiero, organizada por al Fundación Cámara de Comercio de Sevilla y patrocinada por Azvi.

El directivo explicó que el sector tiene "un problema de fondo": "Debe adaptarse a un entorno en el que el volumen de negocio se ha reducido de manera significativa (por la crisis) y los tipos de interés son mínimos. Eso no deja espacio para que pueda haber margen, por lo que no hay ingresos".

La salida, si no hay recuperación del tamaño (y por ahora no la hay), es "seguir actuando en los gastos". En el coloquio posterior, puso como ejemplo el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) acordado recientemente entre Caixabank y los sindicatos, que, recordó, "es voluntario", e incluye un proceso de movilidad geográfica que también es voluntario. Y especificó que en algunas zonas, como en Barcelona, se ha procedido a una ampliación de plantilla de 900 personas, porque de lo que se trata es de "ajustar donde hay exceso y ampliar donde hay déficit".

Juan Antonio Alcaraz abordó también la expansión del crédito que está acompañando al crecimiento del país este año. Así, afirmó que crece "de manera significativa" en hipotecas, consumo y pymes, pero admitió también que el balance global aún sigue siendo negativo. Es decir, aunque el crédito nuevo sube, "todavía hay más amortizaciones". Y se da otro fenómeno, relacionado en este caso con las pymes: hay mucha oferta por parte de los bancos pero la demanda "solvente" aún no es mucha, y eso genera un "efecto perverso" en los precios, ya que los diferenciales son "muy reducidos".

El directivo relató, por otro lado, el crecimiento espectacular de la banca en el periodo del boom y su posterior contracción. En 1996 años los activos estaban valorados en 300.000 millones y diez años después, en 2006, en 1,5 billones de euros, y con el auge de la construcción y la facilidad para obtener liquidez -traducida en deuda- como motores de esta expansión. Y es que, en el fondo, la crisis se incubó por "tener un nivel de endeudamiento por encima de lo que es sostenible". Ahora, admitió, la banca ha vuelto "más o menos" de donde venía, "con cifras y magnitudes de los años 90" y con un 31% del empleo destruido, "la mayor pérdida dentro del sector servicios". Durante la crisis los bancos han tenido que reducir el balance y devolver la enorme deuda acumulada, lo que condujo en los años de la crisis "a un estrangulamiento de la actividad". Todo ello en un contexto regulatorio que exigía incrementar el capital y tener menos deuda, "como en cualquier otra empresa". "Hemos tenido que llegar a la máxima tensión para descubrir algo que no se debía haber perdido: una entidad financiera tiene que prestar con el ahorro que tiene", afirmó.

Respecto a Caixabank, afirmó que el secreto del éxito ha sido apostar por el crecimiento como modo de sortear la crisis, hasta convertirse en la primera en el mercado español. Como objetivos, se propuso recuperar la confianza con los clientes, "que se ha perdido y que es el pilar fundamental del negocio bancario"; "gestionar activamente" el capital con "adaptaciones a los cambios regulatorios" y seguir "liderando" los esfuerzos en innovación.

Respecto a Grecia, afirmó que el país heleno "tiene que cumplir con sus obligaciones y tener voluntad de hacerlo". "Cualquier refinanciación tiene contrapartidas, como ajustar el gasto social o una reforma fiscal, y esas son cosas que el Estado griego no ha hecho", aseguró Alcaraz.

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