Europa, otra vez frente al fantasma de la deuda

  • Después de Grecia e Irlanda, Portugal es el tercero en recibir ayuda de la UE y el FMI, por valor de entre 70.000 y 80.000 millones de euros.

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Los ministros de Finanzas de la Unión Europea (UE) esperaban con optimismo el encuentro en el idílico castillo de Gödöllö, a las puertas de Budapest, donde Hungría quería debatir este fin de semana sobre los mercados de materias primas y las nuevas instituciones de supervisión financiera. En su lugar, la nueva crisis de deuda desatada por la petición de rescate de Portugal será el tema que domine el encuentro. 

Después de Grecia e Irlanda, el país luso será el tercero en recibir ayuda de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), por valor de entre 70.000 y 80.000 millones de euros, según la mayoría de las fuentes. En opinión de los expertos de Bruselas, Portugal esperó demasiado para tomar la decisión, pese a que sus homólogos europeos presionaron durante meses al ministro de Economía portugués, Fernando Teixeira dos Santos. 

Ahora el gobierno del primer ministro José Socrates ocupa el puesto sólo de forma interina y tiene un limitado margen de maniobra para negociar con la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo (BCE) el programa de ayuda y el plan de ajuste que traerá aparejado. Por eso Bruselas exige que haya un acuerdo con la oposición en el Parlamento, de modo de que no haya sorpresas con el nuevo Ejecutivo que surja de las elecciones del 5 de junio. 

"Todo ha ido mal", dijo un diplomático. "Podríamos haber puesto en marcha las ayudas a Portugal ya en la anterior cumbre de los jefes de Estado y de gobierno en marzo". Hace dos semanas los países aprobaron un ambicioso paquete para proteger a la moneda única, incluyendo el pacto del euro que establece una mayor coordinación económica. "Y Portugal habría encajado perfectamente en ello". Con el fondo de rescate permanente creado por la UE hay suficiente dinero, pero cuando existe una amenaza de bancarrota se genera al menos hacia el exterior siempre un caos que es difícil de reducir. En el caso de Portugal se repitió el escenario conocido ya con Irlanda: rumores en los mercados, indiscreciones, desmentidos y problemas de comunicación. La UE sigue dando una mala imagen pese a sus esfuerzos de reforma, opinaron las voces más críticas. 

Mientras tanto, la situación en los otros países con problemas es todo menos sencilla. En Irlanda la relación con Bruselas es tensa pese a los 85.000 millones de euros concedidos para paliar la grave crisis bancaria. 

La petición de Dublín de pagar menos intereses se tendrá en cuenta solamente si el gobierno de Enda Kenny baja el polémico impuesto de sociedades. El tema sigue en negociaciones: "Veremos qué ponen sobre la mesa los irlandeses", dijo una fuente antes del encuentro en Gödöllö. En el caso de Grecia, las cargas del endeudamiento son tan altas que todo el tiempo se especula con un recorte de la deuda, que afectaría también a los acreedores privados. Los diplomáticos se limitaron a decir que los ministros de Finanzas no debatirán ese asunto, ya que en principio la UE ha prometido no compartir el problema con los acreedores privados hasta 2013. 

¿Se llega con Portugal de una vez al final de la crisis de la deuda? Se habla de España como otro posible candidato, pero tanto el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, como el director del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF, por sus siglas en inglés), Klaus Regling, rechazan esta posibilidad, y alegan que España ha introducido medidas de ahorro y reformas, al tiempo que el riesgo de la deuda española se mantiene estable.

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