"Facebook tiene tanto peso como el currículum en el proceso de selección"

  • El gerente de Formación y Control prevé que las empresas no anuncien más despidos porque "las plantillas ya se han ajustado y trabajar con menos empleados será difícil"

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En dos años las cosas han cambiado diametralmente en las estrategias de reclutamiento de profesionales. Hasta hace poco, el currículum era el tótem indiscutible. Y las cartas de recomendación y la entrevista de trabajo venían a complementarlo. Pero hoy "las redes sociales, sobre todo Facebook, tienen tanto peso y validez como aquél en el proceso de selección". Así lo atestigua el gerente de la consultora Formación y Control, Fernando Troya.

"No es que miremos el perfil de Facebook de los 100 candidatos que haya para un puesto de trabajo, pero sí de los cuatro o cinco finalistas, y es determinante", explica. De ahí que recomiende a los aspirantes tener mucho cuidado con el uso que se hace de estas herramientas. "Cuando la red no es privada, lo que el individuo comenta, queda a la vista de todo el mundo; lo mejor es cuidarse de hacer comentarios políticos o referentes a la empresa -peyorativos, se entiende- en la que trabaja o ha trabajado", indica.

Internet es tan importante que si los profesionales buscan en la red el nombre del candidato y no aparece nada puede suponer un serio obstáculo. "Estar o no estar es clave, demuestra si la persona está actualizada o desconectada de las tendencias tecnológicas que le rodean", asegura Troya.

En un momento de crisis económica como el actual, las oportunidades de empleo son bastantes reducidas, pero el gerente de Formación y Control apunta a algunos oasis en el desierto. "No sólo se buscan comerciales, también profesionales para el sector tecnológico y para el industrial -ingenieros, sobre todo-", revela. Lo que está claro es que, en cualquier caso, lo que más se valora es que el candidato sea todoterreno. La gente capaz de aglutinar más tareas por el mismo precio, gana. "No se puede ser conformista, hay que obligarse a evolucionar", sentencia.

Una buena noticia. A juicio de Troya, no habrá muchos más despidos ni reestructuraciones de empleo. "Las compañías ya se han ajustado; que tengan menos empleados es difícil", asegura. De hecho, piensa que la criba que ha habido en este tiempo era necesaria. "Las plantillas estaban sobredimensionadas", afirma. De los que salieron del mercado laboral los que lo tendrán más crudo para recolocarse serán los de mayor edad. "En las empresas grandes, se prejubila, pero en las pequeñas, se despide, lo que es todo un drama", sentencia. La única salida para éstos, subraya, es el autoempleo.

En cuanto a los salarios, Troya lo tiene claro: se impondrá la retribución variable en función de la productividad del trabajador. "Lo que no se puede hacer es ligar los sueldos al IPC porque unas empresas van bien y otras no", añade.

En el terreno de la formación, el gerente de la consultora sevillana se muestra crítico con la dirigida a desempleados desde el sector público, mientras subraya la calidad de la contratada por las compañías para sus empleados.

En el primer caso, Troya indica que hay mucho dinero disponible, pero las tasas de inscripción están lejos de las europeas por la baja calidad de la formación. "Muchos de los cursos que se imparten son de hace 10 años; la gente los hace sólo por el diploma, por rellenar el currículum", critica.

Sin embargo, del lado de las empresas las cosas son diferentes. "Pese a que el presupuesto se ha reducido "entre un 30% y un 40% en los tres últimos años, el nivel es mucho mayor", reseña. En este contexto de contracción de la inversión, la mejor opción es ofrecer planes pegados al negocio, que apoyen la actividad y den resultados a corto plazo. "La formación debe ir en pequeñas dosis; el mercado demanda cursos de 4-5 horas -nada de 100- con impactos continuados", asegura.

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