Golpe bajo a las almadrabas

  • La decisión del ICCAT de no subir la cuota de pesca de atún rojo es recibida como un varapalo por los alcaldes de Barbate, Conil y Tarifa y las empresas

En los primeros años del siglo XXI los almadraberos alertaron a las autoridades del descenso de la población de atún rojo salvaje en aguas del Estrecho. Fueron los herederos de esta tradición milenaria los primeros en solicitar que se impusiera una cuota de pesca durante unos años para que la especie se recuperara. Ha pasado una década y el atún rojo se ha multiplicado tanto que cada año son liberadas miles y miles de piezas adultas de las almadrabas. Sin embargo, ni siquiera este hecho parece suficiente para que la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), que se ha reunido estos días en Sudáfrica, levante el pie que mantiene en la garganta de cientos de pescadores gaditanos, que se ven asfixiados por una cuota que el pasado año fue de 657 toneladas, a repartir entre las cuatro almadrabas existentes (Conil, Barbate, Tarifa y Zahara). La noticia de que no habrá un aumento, ni siquiera el mínimo del 5%, en la cuota de pesca de atún rojo para 2014 ha sido recibido como un auténtico varapalo por los almadraberos, un sector que está sufriendo pérdidas millonarias y que, quién sabe si por romanticismo o porque lo lleva en la sangre, se niega a recoger las redes para no volver a echarlas al mar. Ha dolido la decisión del ICCAT, pero más aún la postura de la comisaria de pesca de la Unión Europea, María Damanaki, que se ha negado en redondo a cualquier incremento de la cuota, sin escuchar siquiera las indicaciones del presidente del comité científico en la sesión plenaria.

Almadraberos y políticos de las poblaciones implicadas apenas si pueden digerir la mala noticia. Marta Crespo, directora gerente de la Organización de Productores Pesqueros de Almadraba (OPP-51), que controla las almadrabas de Conil, Tarifa y Zahara, reconoce sentirse "decepcionada" porque "para una vez que va una comisaria de pesca de la UE a la reunión del ICCAT lo que hace es bloquear nuestras peticiones". A Marta Crespo le informaron de que la comisaria recibió al sector europeo y fue amable, escuchó sus explicaciones, "pero fue impasible y no se movió un ápice de su postura". Crespo considera que el simple hecho de subir un 5%, que "a lo mejor" son 500 toneladas a repartir entre un montón de partes, "hubiera supuesto un gesto a valorar". También llama la atención en que la comisaria votara a favor de mantener la cuota de 1.750 toneladas que capturas de atún rojo en EEUU, Canadá y Japón, "cuando los expertos aconsejaban bajar a 1.000 toneladas". Por último, se muestra esperanzada en que al menos el próximo año el Gobierno de España permita gozar a las almadrabas de parte de las 90 toneladas del fondo de maniobra.

Por su parte Pedro Muñoz, consejero delegado de Pesquerías de Almadraba SA, que tiene la concesión de la almadraba de Barbate, está dispuesto "a seguir luchando, porque lamentarse no sirve de nada; hemos perdido una batalla pero no la guerra", afirmó. Muñoz no oculta que la decisión del ICCAT ha sido un varapalo. "Había una mayoría aplastante a favor de un aumento de cuota, algunos de un cinco, otros de un 15 o incluso un 20%, teniendo en cuenta la constatación de la recuperación de la especie. Parece que todos estaban a favor excepto la comisaria. Así que estamos un poco de capa caída, pero no hay más remedio que aceptarlo y luchar para que esto no ocurra más", afirma. Pedro Muñoz no entiende cómo se permite a americanos o canadienses que esquilmen caladeros de atunes con 15 kilos y a las almadrabas gaditanas, que capturan atunes adultos, de 15 o 20 años, y que llevan 10 reproduciéndose, sólo se le ponen trabas. "Cuando hubo que recortar fuimos los primeros que sufrimos, por eso pedimos que cuando se aumente la cuota nos devuelvan lo que teníamos, porque, por ejemplo, este año el fondo de maniobra no lo hemos visto".

Para los regidores de Barbate, Conil y Tarifa son unos días complicados. Rafael Quirós, alcalde socialista de Barbate, dice que la valoración que puede hacer "es muy negativa, tanto en el fondo como en la forma". "Los estudios científicos avalan el aumento de la cuota para la zona atlántica pero creo que la comisaria europea no ha estado a la altura, ha mostrado una actitud muy prepotente y rígida, no ha defendido al sector con la suficiente fuerza". Quirós cree que la recuperación de la especie "es un hecho" y que un aumento del 5% de cuota "no iba a mermar nada". También pide que el Gobierno sea "más justo con el fondo de maniobra que el pasado año, cuando no nos tocó ni un kilo de las 90 toneladas".

El mismo tono pesimista utiliza el alcalde de Conil (IU), Juan Bermúdez, que constata que la noticia es "nefasta, porque el sector tenía la esperanza de que iba a haber un aumento en la cuota, y esto ha sido un palo muy gordo para las almadrabas". Bermúdez recuerda que incluso el sector turístico puede verse afectado: "Este arte de pesca forma parte de nuestra identidad, es sostenible y respetuoso con el medio ambiente".

Juan Andrés Gil, alcalde del PP de Tarifa, va aún más allá e indica que la superpoblación de atún rojo está teniendo "un efecto pernicioso para otras especies de la zona". "Es incomprensible, no nos dejan pescar atún -hay tantos que ya incluso se quedan por la zona todo el año- ni podemos pescar otras especies al mismo volumen porque los atunes están acabando con ellas, están destrozando la pesca de otras especies de la zona por parte de la flota artesanal". No se cortó el popular a la hora de pedir a las administraciones "compensaciones por este varapalo, porque debe haber algún tipo de mecanismo que pueda sostener a un sector muy castigado durante los últimos años". "Este año esperábamos un aumento de la cuota importante y esto ha sido un auténtico varapalo", continuó, para concluir insistiendo en que el daño es "tremendo".

En los próximos días los alcaldes tienen previsto convocar una reunión de la Plataforma para Salvar las Almadrabas para evaluar esta decisión y tomar medidas conjuntas. Entre sus reivindicaciones, volverán a pedir que las almadrabas sean declaradas de nuevo "observatorio científico, para que sus datos cuenten".

Así pues, parece que la decisión del ICCAT ha vuelto a poner a todos de acuerdo. Hay que salvar las almadrabas y el único camino es aumentar la cuota de pesca. Sobre todo teniendo en cuenta que el atún rojo salvaje, rey de los mares del sabor y bocado perseguido por los mejores gourmets del planeta, está a salvo de una posible extinción de la que alertaron los almadraberos.

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