Terceiro implantó en Caja Madrid unas tarjetas de representación austeras y controladas

  • El ex presidente de la entidad declara que tenían un límite mensual de 600 euros y que no se podía sacar efectivo con ellas. El ex número dos de Bankia rechazó la que le dio Rato.

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El ex presidente de Caja Madrid Jaime Terceiro ha explicado en la Audiencia Nacional que bajo su mandato se aprobó la concesión de unas tarjetas de representación para los consejeros de la entidad, sobre cuyos gastos siempre se ejerció un control "estricto" e incluso "excesivamente austero". Terceiro ha explicado que el Consejo de Administración dio luz verde a esas tarjetas en 1988 como un sistema para compensar gastos en el ejercicio de su función, en un momento en que está muy reciente la liberalización de las cajas y en el que era necesario equiparar el sistema retributivo de Caja Madrid al resto del sector.

Fue en ese momento cuando nacen las tarjetas de representación de los consejeros de la Caja, de las que ya disfrutaban los miembros del Comité de Dirección, ha dicho el testigo, ya que hasta entonces solo percibían dietas de 150 euros por asistencia a las reuniones, con un máximo de 1.800 euros al año. El funcionamiento de esas tarjetas era "muy simple", y tenían un límite mensual de 600 euros, que se cargaban a la cuenta "Órganos de Gobierno", aunque Terceiro, actual consejero de Bankinter, ha asegurado que el gasto medio mensual no superó nunca los 250 o 300 euros y que en nueve años no hubo necesidad de subirlo. Además, las visas carecían de pin, por lo que no se podían hacer retiradas de efectivo.

Su control y fiscalización dependía del entonces secretario del Consejo, Ángel Montero, y pasaba un segundo filtro en el departamento de Auditoría de la mano de Manuel Cobo, ha precisado. Terceiro ha añadido incluso que el control que desarrollaba personalmente Montero sobre los gastos de las tarjetas, de los que siempre se aportaban justificantes, era tan "estricto" e incluso "excesivamente austero" que no aceptaba facturas de restaurantes por comidas en viernes o no permitía alojamientos en hoteles con una categoría superior a tres estrellas.

De hecho, ha admitido a preguntas de las defensas de varios imputados que fue él quien instauró estas tarjetas de representación, creadas sobre la base de la "prudencia y el sentido común", al tiempo que ha explicado que su sistema fue siempre "transparente" a Hacienda. Así, ha insistido en que "sin duda", las tarjetas que se aprobaron bajo su mandato, que se prolongó hasta 1996, eran de representación y que eran deducibles en el Impuesto de Sociedades de la caja, por lo que los consejeros no tenían que tributar por ellas. Durante su interrogatorio, el testigo ha hecho gala de la austeridad de su época, en la que recibió una retribución de 132.000 euros al año y que durante nueve años solo se incrementó lo correspondiente al IPC.

El asunto de las tarjetas volvió a aparecer en las actas de la reunión del Consejo del 30 de octubre de 1995, en las que, bajo el epígrafe "reintegros diversos por la función de consejero", figura la concesión de una "tarjeta Visa de empresa a los miembros del Consejo y de la Comisión de Control exclusivamente, para gastos de representación". Al ser preguntado por estas actas, Terceiro ha precisado que se produjo la entrada de nuevos consejeros, por lo que vio necesario referirse a este asunto. El sistema de contrato Business Oro, del que Blesa asegura que firmó uno en 1994, se instauró en 2002 pero en todo caso, ha añadido, tras abandonar el puesto de presidente, todo sufrió "un cambio total" e incluso los cargos pasaron a contabilizarse en otras cuentas.

Mientras, el director de Auditoría interna de Bankia, Iñaki Azaola, autor del informe que destapó el escándalo, ha respondido que tuvo conocimiento de este sistema en enero de 2014, cuando el departamento de Operaciones le entregó una lista con un número de tarjeta y el nombre de un usuario que habían sido canceladas en diciembre de 2011 y mayo de 2012. Ha defendido que las tarjetas de empresa pasan por un circuito establecido hasta llegar a Recursos Humanos, pero las que él analizó "estaban absolutamente al margen" de este.

El ex número dos de Bankia rechazó la tarjeta que le dio Rato

El ex consejero delegado de Bankia Francisco Verdú ha afirmado que cuando su ex presidente, Rodrigo Rato, le entregó una tarjeta de la entidad para uso personal le advirtió de que se trataba de una "mala práctica bancaria", más aún cuando disponía de una de empresa, por lo que no la llegó a usar. Así lo ha expuesto Verdú durante su declaración como testigo en la Audiencia Nacional, donde ha asegurado que estas tarjetas son algo que "no había visto nunca" en los 30 años en los que había trabajado en la banca, han informado fuentes jurídicas presentes en su interrogatorio.

Unas afirmaciones que ha negado tajantemente Rodrigo Rato, que ha asegurado que nunca le dio físicamente una tarjeta porque "no era su función" hacer entrega de las tarjetas que poseían algunos miembros de la antigua cúpula de la entidad.

Sin embargo, el que fuera su número dos ha relatado que en febrero de 2012, casi un año después de su entrada en la entidad, Rato le facilitó un sobre con la tarjeta "para lo que quisiera" y diversa documentación, como el contrato y el código pin. Fue entonces cuando el ex vicepresidente del Gobierno le comentó además que otros tres directivos procedentes de Caja Madrid iban a tener una -el propio Rato, José Manuel Fernández Norniella e Ildefonso Sánchez Barcoj-, y que él iba a contar con un límite de 75.000 euros, el mismo que tenía el presidente.

Esta afirmación ha provocado que el fiscal le recordara que Rato aseguró durante su declaración como imputado el pasado octubre que nunca había hablado del asunto con su número dos, a lo que él ha respondido que recuerda "perfectamente" el momento en que le quiso dar la tarjeta.

Fueron dos los motivos que le llevaron a no aceptarla: primero porque no figuraba en su contrato esta retribución, y porque ya disponía de una tarjeta de empresa para gastos de representación. Así, ha calificado de "mala praxis" disponer de otra, más aún cuando recientemente un real decreto había limitado los salarios en las entidades nacionalizadas, y que a él le había supuesto una reducción de una cuarta parte del suyo hasta quedarse en los 600.000 euros. Verdú, que ha dicho que no aceptó su cargo por dinero, ha recalcado que, de haber aceptado finalmente la tarjeta que le daba Rato, el importe anual debería haber quedado incluido en esa cifra.

Durante su comparecencia como testigo, se le ha mostrado el contrato de la visa que no llegó a usar, que aparece firmado, y el ex consejero delegado de Bankia ha subrayado que conoció el escándalo por la prensa y ha insistido en que ni siquiera abrió el sobre y que esa no era su firma.

También han comparecido otros dos exconsejeros y exdirectivos que no llegaron a usar una tarjeta opaca: el exdirectivo Íñigo María Aldaz y el expresidente de Caja Madrid Seguros Generales Esteban Tejera, actual director general del área financiera y de inversiones de Mapfre. Aldaz ha explicado que él dispuso de una única tarjeta de representación y que siempre aportó las facturas justificativas, versión en la que también ha coincidido Tejera.

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