La ciudad mantuvo la actividad

  • Fuerte presencia policial y escasos incidentes en Sevilla, donde la huelga se notó más a primera hora de la mañana

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La jornada de huelga general -la séptima en Democracia- contra la reforma laboral no logró paralizar la ciudad, salvo excepciones. Por lo general se respetaron los servicios mínimos pactados en el transporte y los restantes sectores públicos. Los comercios del centro amanecieron sin actividad o con las puertas cerradas hasta el mediodía por temor a los piquetes informativos, una situación que no se dio en los barrios. La presión sindical generó momentos tensos con violencia contenida. Hubo tres detenidos, uno por incidentes en la Universidad de Sevilla y dos por intentar cortar la A-92, y en Montellano los piquetes obligaron a cerrar todos los colegios y el instituto de la localidad. 

Los sindicatos consiguieron paralizar el mercado central de abastos de la ciudad (Mercasevilla), los polígonos industriales y los autobuses interurbanos de la empresa Damas, en la estación Plaza de Armas. En la factoría Renault no se fabricó una sola caja de cambio, según el comité de empresa. 

La fuerte presencia de agentes de Policía en las calles y puntos clave para los piquetes fue otra nota destacada. También se notó especialmente la ausencia de taxis, que dejaron de circular en un 90% según la patronal mayoritaria, y la falta de limpieza en las zonas frecuentadas por la movida nocturna. 

La dos manifestaciones sindicales de UGT, CCOO y CGT congregaron a 50.000 personas, según los sindicatos, mientras la Policía rebajó el seguimiento a una cifra de 12.000 a 15.000 asistentes. Una marea humana ocupó el trayecto desde la Plaza Nueva y San Francisco hasta San Telmo y el Prado. 

Salvo estos éxitos sindicales, los demás servicios funcionaron en general con los mínimos pactados, que fueron respetados escrupulosamente por los sindicatos. Los autobuses urbanos de Tussam circularon incluso con más coches de los previstos (31 por la mañana y 53 por la tarde) y con una frecuencia de paso por paradas de 20 a 30 minutos. Las líneas con más demanda fueron atendidas por tres vehículos, en lugar de por uno. El tranvía sí se vio interrumpido casi toda la mañana hasta las 15:00 por las dos manifestaciones sindicales convocadas en el centro.

Los servicios mínimos se cumplieron en el aeropuerto, el Metro, los Cercanías, el AVE, educación, sanidad y justicia. La Universidad de Sevilla se sumó masivamente al paro (80% del personal administrativo), lejos del 24% de seguimiento de la huelga en la Pablo de Olavide. 

En los polígonos industriales de Sevilla la huelga tuvo un masivo seguimiento. A primera hora de la mañana eran muy pocos los negocios abiertos en los polígonos Store, Calonge y Carretera Amarilla. Sólo los bares y cafeterías trabajaban con cierta normalidad, aunque con menos clientes de lo habitual. Varias dotaciones de la Policía Nacional patrullaban por estas zonas industriales para garantizar la seguridad. Sin embargo, la ausencia de incidentes fue la tónica general de la jornada. 

Sobre las siete de la mañana, un piquete bloqueó la entrada al Polígono Store por la SE-30, si bien la protesta se desarrolló de manera pacífica. En algunos polígonos como el Navisa y el Hytasa los comercios abrieron a medida que avanzaba la mañana.

En el comercio del resto de la ciudad, la jornada transcurrió "sin incidentes de relevancia", a excepción de "algunos episodios de gamberrismo, como pintadas en la fachadas y silicona en las cerraduras" que provocó el retraso en la apertura de algunos establecimientos, según el presidente de la Federación Provincial de Comerciantes (Aprocom) José Cañete. El gremio admitió que en el centro hubo "incidentes puntuales" en la calle Tetuán, Rioja, Sierpes y Velázquez por la actuación de los piquetes. Los comercios se vieron obligados a cerrar y volvieron a abrir cuando se marcharon. 

El centro comercial Nervión Plaza abrió sin problemas a las 10:00 pero se vio obligado a cerrar, reanudando su actividad a las 12:00, cuando abrieron la práctica totalidad de las tiendas. La patronal cifró en un 90% los comercios de Sevilla que abrieron ayer sus establecimientos con normalidad, por lo que la Federación Provincial concluye que el seguimiento de la huelga general en el sector "no ha tenido mucha repercusión", según Cañete. 

En la provincia de Sevilla, la intensidad de los piquetes en algunos pueblos redujo hasta un 85% la media de apertura de comercios en la provincia de Sevilla. 

En la Administración de la Junta en Sevilla, el Gobierno andaluz aseguró ayer que la huelga fue secundada por el 8,61% de los más de 45.000 empleados de los servicios centrales de la Junta de Andalucía en Sevilla y de los órganos periféricos de la Administración en la capital, sin contar las empresas públicas. Según las mismas fuentes, el seguimiento fue del 16,12% en la administración general de la Junta, del 4,41% en el personal sanitario, del 3,56% en el personal docente y del 20,15% en el personal de administración de Justicia. El Ayuntamiento de Sevilla cifró en un 21% el seguimiento de la huelga entre sus más de 5.000 empleados, sin contar las empresas municipales.

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