Una huelga general paraliza Grecia

  • Todos los servicios públicos y privados y casi toda la actividad del país se detiene en protesta contra las medidas de austeridad adoptadas por el Gobierno heleno para hacer frente a la crisis.

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El tráfico en Grecia quedó paralizado por una oleada de huelgas convocadas en protesta contra las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno para hacer frente a la grave crisis financiera que atraviesa el país. Desde la pasada medianoche fueron cancelados todos los vuelos desde y hacia Grecia debido a una huelga de los controladores aéreos. Las huelgas también afectaron a los transbordadores que cubren las rutas hacia las islas griegas y el tráfico ferroviario.

También el servicio de metro y autobuses quedó interrumpido en Atenas y en Tesalónica. Escuelas y universidades permanecieron cerradas y los médicos de los hospitales públicos únicamente atendieron casos urgentes. También importantes puntos turísticos, como la Acrópolis ateniense, permanecen cerrados al público.

Decenas de miles de personas salieron a manifestarse al mediodía tanto en la capital como en otras ciudades del país helénico. En Atenas se reunieron unas 15.000 personas en dos puntos de la ciudad, según informó la policía. Muchos de los manifestantes portaban pancartas con frases como: "¡La crisis deben pagarla aquellos que tienen el dinero y los grandes inmuebles. Ya basta!". La huelga fue convocada por las dos grandes agrupaciones sindicales del país: Adedy, que reúne a los trabajadores del sector público, y GSEE, en la que están integrados los empleados de las empresas privadas. Según sus estimaciones, en las manifestaciones participaron unas 30.000 personas en todo el país.

Unos tres millones de trabajadores secundaron la huelga, en la que, sin embargo, no participaron ni los empleados del sector turístico ni los del transporte comercial marítimo. Prácticamente todos los cargueros y buques cisterna circulaban. Tampoco secundó el paro el personal hotelero y las tiendas y supermercados permanecieron por lo general abiertos en todo el país. Según las encuestas, la mayor parte de los griegos consideran que las medidas son inevitables y el 76 por ciento creen que no debería haber huelgas hasta que el país haya salido de la crisis.

Grecia se comprometió en 2009 a reducir su actual déficit presupuestario, que asciende al 12,7 por ciento de su producto interior bruto (PIB), al límite del 3,0 por ciento que estipula la Unión Europea para 2012. También pretende rebajar la deuda en un 4,0 por ciento este año. En un esfuerzo por aplacar su desorbitado déficit, el gobierno ha congelado los salarios y recortado en un 10 por ciento las prestaciones salariales. Además, ha elevado la edad de jubilación hasta los 63 años debido a la presión de los países miembro de la UE y los mercados financieros.

Expertos de la comisión del Banco Central Europeo (BCE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) aterrizaron el martes en Grecia para asesorar acerca de la efectividad de los recortes de presupuesto previstos por el gobierno. Funcionarios de la Unión Europea (UE) y representantes del BCE y el FMI mantuvieron conversaciones con el presidente del consejo de expertos del Ministerio griego de Finanzas, George Zanias.

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