¿Cuándo retirar las ayudas?

  • El crecimiento de las economías desarrolladas se consolida, pero hay dudas sobre la posible retirada de los estímulos públicos, que podría entorpecer la recuperación

Una vez superado el miedo a una recesión mundial sin precedentes, los avances registrados en las economías desarrolladas confirman que el crecimiento ha vuelto, aunque sea a un ritmo inferior que en otros ciclos y aunque organismos como la Fed alertan contra una retirada prematura de los estímulos, por la fragilidad de la recuperación. Mientras tanto, los países de la periferia Euro luchan contra sus altos déficits.

La constatación de lo frágil que está siendo la recuperación de la economía entraña algunos riesgos. El primero, que con los tipos tan bajos se creen burbujas especulativas que escapen a su control. El segundo, que con el repunte de la economía se dispare la inflación (riesgo todavía bajo, a tenor de los elevados niveles de capacidad ociosa y el precario funcionamiento del crédito). Y el tercero, que si retiran demasiado pronto los estímulos haya una recaída de la actividad, con lo que la situación se complicaría, dado que el margen de actuación sería menor. De momento, tal y como afirma el FMI, es preferible mantener el crecimiento antes que ocuparse por reducir los elevados déficits públicos.

El caso de EEUU sirve como ejemplo. Se espera que este año el déficit presupuestario alcance los 1,6 billones de dólares (10,6% del PIB), el más alto desde la II Guerra Mundial. La mayor parte del desfase presupuestario se debe al plan de estímulo puesto en marcha por la Administración Obama (más de 787.000 millones de dólares). No obstante, el presupuesto prevé medidas de recorte de gasto para reducir el déficit hasta cotas de 700.000 millones de dólares en 2013, lejos, no obstante, del 3% sobre el PIB que el mercado estima como nivel "saludable".

En cuanto a Europa, el principal problema es Grecia, al que le han aprobado su plan de austeridad, puesto que las medidas se supone que van en buena dirección. Esta semana, la Comisión Europea mostró su respaldo a dicho plan aunque también advirtió que se requerirán mayores esfuerzos para contener los costes del sector público. De cualquier modo, el plan griego es bastante ambicioso. Consta de recortes salariales en el sector público y frena las nuevas contrataciones, sube los impuestos y la presión sobre el fraude fiscal. Hace una reforma laboral y del sistema de pensiones modificando el coste del despido y ampliando la base de cotización para el cálculo de las pensiones, y efectúa un control periódico visado por Bruselas de las medidas y el progreso del citado plan.

Estas medidas van en una buena dirección, si bien el Gobierno tendrá que enfrentarse a un fuerte rechazo social, ya que los sindicatos han anunciado una huelga general. Grecia debe refinanciar más de 54.000 millones de euros este año, por lo que va a ser necesario contar con la credibilidad de la comunidad financiera para poder afrontar con garantías todo este proceso.

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