El sentido común de la compleja crisis actual

  • El carácter feroz y la capacidad analítica del economista jefe del 'salmón' más respetado del mundo no están reñidos con una sensibilidad moral profunda hacia las consecuencias sociales de los problemas económicos

Los orígenes de Martin Wolf nos dan pistas sobre su actitud ante la política económica. Aunque él nació en Londres, el sufrimiento de sus padres por el totalitarismo nazi y el caos económico de los años treinta, que contribuyó al fortalecimiento de los movimientos populistas, tuvieron que ver sin duda en su talante a favor de la economía abierta y frente a los dogmatismos. Economista jefe del Financial Times, no sólo lidera la opinión del medio de comunicación económico más influyente del mundo, sino que se ha situado en la élite de los círculos financieros. Enseña en universidades como la London School of Economics y la de Oxford, está presente en el Foro de Davos, asesora a los principales bancos centrales y a los gestores de fondos de inversión que más cuentan. Las personalidades más señaladas en estos ámbitos lo han calificado como "el periodista financiero preeminente en el mundo", "de lejos el columnista económico más influyente", o "el primer escritor de finanzas y economía del mundo".

Es extraño que en el ámbito polémico de la economía haya tanto consenso sobre una persona. La explicación es su aproximación compleja, libre, pragmática, moralmente sensible a problemas que son económicos pero siempre con implicaciones sociales. A esto se añade una gran capacidad técnica para manejar y seleccionar datos en la maraña de información en que nos movemos.

Pocos como Wolf han puesto de manifiesto, y tan claramente, que estamos en un mundo al revés en el que las economías emergentes no sólo crecen de forma sostenida, exportan y ahorran, sino que determinan el funcionamiento de la economía mundial. En efecto, mandan sus reservas de divisas y sus capitales a las economías ricas, hacen subir las bolsas, presionan sobre el consumo de petróleo y las materias primas, compran la deuda de los países ricos. Es como si los recursos -dice Wolf- "subieran la montaña y fueran de abajo a arriba" generando burbujas en los mercados. Fue de los primeros que advirtió que "las locuras financieras y los fallos de regulación se llevan las culpas, pero los flujos financieros y la forma de la inversión ayudaron a crear las condiciones del desastre". A partir de aquí, aboga por un reequilibrio en el que las economías emergentes consuman más; éste ha sido su caballo de batalla durante la crisis y parece que algunos, como el Gobierno chino, han hecho suya esta idea al ver los peligros de depender de la demanda de las economías de elevada renta, y tener que soportar su endeudamiento.

En el verano del año pasado, tras la crisis de la deuda del mes de mayo, se produjo un debate sobre la austeridad. La idea dominante es, y sigue siendo, que las economías deudoras deben reducir gastos de manera drástica y equilibrar sus presupuestos, pero Martin Wolf ha estado en contra de esta forma de arreglar los desequilibrios por temor a llevar a las economías a una depresión de la que no haya manera de salir. Desde luego, es crítico con el despilfarro público, pero sabe que los estados y bancos centrales son los únicos con capacidad de maniobra para sacar la economía adelante.

La única obra publicada en España de Wolf es La globalización liberal, donde también figura Susan George, cuyas opiniones no pueden ser más diferentes. Wolf ve en la globalidad un proceso positivo de integración mundial y George una maquinaria para concentrar riqueza y poder. El pensamiento de Martin Wolf ha evolucionado en los últimos años respecto a las bondades de la economía internacionalizada, y los desequilibrios comerciales y financieros tan fuertes, a los que nos referíamos antes, le llevan hacia una nueva visión llena de precauciones y matices. En la entrevista que le hizo a finales de 2008 Carlos M. Sánchez para un magazine expresa así su miedo a una recesión económica internacional: "Si la economía deja de crecer, nuestro modo de vida peligra. El crecimiento cero lleva a la represión en casa y a la rapiña fuera".

Sólo un detalle más para concluir este breve ensayo sobre Martin Wolf. En una entrevista la semana pasada en Bloomberg, a la pregunta sobre la evolución probable de las economías más ricas frente a las emergentes y el futuro del sistema respondió: "No estoy seguro". Frente a tanta opinión que vende recetas y proclama valores y conocimientos absolutos, es casi imposible encontrar a alguien de tanto nivel que confiese modestamente que no sabe. Quizás esto define, mejor que un exhaustivo análisis de su obra, el auténtico valor de nuestro protagonista.

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