"El tiempo es dinero y no transportamos aire"

"Crear un mejor día a día para la mayoría de las personas". Esta frase, repetida de forma incesante, resume la filosofía de la multinacional: vender muebles y soluciones de decoración funcionales, de calidad y a precios asequibles .

"El diseñador debe de estar vinculado a la producción; debe saber cómo se produce una pieza, con qué materiales, y cómo se transporta", afirma Gemma Arranz, subdirectora de Comunicación de Interiores de Ikea Ibérica. Todo con el objetivo de lograr a un coste bajo una calidad alta. Un ejemplo: a las tazas se les ha reducido el asa para que ocupen menos espacio en el transporte. Otro: hay un modelo de mecedora realizado con hojas de banano, material muy barato que es considerado de desecho en muchos países asiáticos. Reducir el popular paquete plano, que abarca ya hasta a los sofás, es una obsesión. Y para los productos de mucho consumo se trabaja con el palé, presente en la misma tienda como un elemento más. "El tiempo es dinero y no transportamos aire", sentencia Gemma Arranz.

Lo cual no significa que no pueda haber "gama alta". "Si pago cien euros más necesito saber por qué", dice Arranz, que recurre al ejemplo de la colección Estocolmo, una serie basada en el mobiliario sueco de los años 50, "de altísima calidad". "En la etiqueta está todo, la descripción, el tipo de producto, su resistencia; aparece, por ejemplo, que un sofá tiene una garantía de 50 años". Todo se ve: Ikea muestra las tripas de un colchón, permite tocarlo y probarlo. Hasta es posible ver los procesos para testar la calidad de una cajonera.

Las tiendas tienen ambientes -en torno a los 60- que simulan una parte del hogar. "Vendemos muebles, pero también somos asesores: mucha gente viene a captar ideas que luego aplican ellos mismos, y no nos molesta, porque sabemos que comprarán en Ikea".

Ha influido de forma decisiva en las costumbres -popularizaron el edredón nórdico- y también ha atendido la demanda: creó hace un año una línea para negocios porque repararon en que muchas empresas utilizaban su mobiliario. Y fabricó el felpudo de La república independiente de tu casa, que no existía, ante la tremenda demanda motivada por la publicidad.

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