"Espero que la Marina de guerra nos proteja al pasar por Somalia"

-¿Cómo surgió la idea de construir un galeón del siglo XVII para una exposición del XXI?

-En la Fundación Nao Victoria pensamos que la exposición de Shanghai era una buena operación de imagen y había que buscar una forma singular de competir con las grandes multinacionales para llamar la atención y de que la gente se entere de qué es Andalucía.

-¿Se busca un cambio de imagen de la comunidad?

-Me gustaría alejar todo lo posible el barco de la imagen tópica de España, que tiene muchas más cosas que playas, flamenco y gastronomía. En China debemos hacer un esfuerzo innovador a la hora de presentarnos.

-Con un producto, además, construido en Andalucía.

-También es una buena inversión empresarial. El momento económico era difícil y si hacíamos un pabellón en China como es lógico los trabajadores y materiales serían de allí, pero así el trabajo lo dejamos en Andalucía.

-¿La crisis les ha creado problemas con los patrocinios?

-Claro, y también ciertas actitudes discriminatorias. Por ejemplo, nadie me explica por qué el patrocinio de la Barcelona World Race tiene más beneficios fiscales que el proyecto Guadalquivir Río de Historia.

-¿En qué se traduce que el barco sea plataforma de investigación?

-El barco es perfecto para hacer investigaciones oceanográficas, de zoología marina o astronómicas, navega a vela, no hace ruido y tiene depuradoras de residuos sólidos y líquidos para que no contamine.

-¿Cuáles serán sus primeras escalas en su ruta a Shanghai?

-El barco irá a Málaga y de ahí a Malta. También llegará después a Haifa, donde hay una gran comunidad sefardita.

-Allí llevarán un cargamento especial.

-Vamos a llevar balones de fútbol y baloncesto a los niños, porque si logramos sustituir bombas y piedras por balones ya hemos conseguido algo. Además, cuando los dos tengan el mismo balón, cuando uno descubre que aquel al que se enfrenta tiene las mismas aficiones, emprende un camino de entendimiento.

-El paso por Somalia se prevé peligroso.

-Espero que la Marina de guerra nos proteja. He pedido que una dotación de Infantería de Marina fuese en el barco, pero veo que la ministra, no se sabe por qué, dice que eso está prohibido. Este miedo escénico a que haya muertes que esta señora tiene es algo patológico; la muerte es algo que acompaña a los seres humanos.

-¿Han pensado en la seguridad privada?

-También la hemos barajado. Lo que pasa es que un barco de estas características, a mi juicio, que no tiene ningún fin comercial o de lucro, merecería, y espero que así sea, ser protegido por las fuerzas de la OTAN que estén allí.

-Sea o no un barco español.

-A mí me gustaría que fuera un barco español, pero como estamos en Europa igual nos toca que nos proteja una fragata inglesa, que ya sería el colmo. Espero que eso se resuelva, pero todo en esta vida tiene una dosis de riesgo.

-¿Es pronto para hablar del futuro del galeón?

-El mejor embajador de España es el Rey, pero el segundo es el Juan Sebastián de Elcano y espero que el galeón Andalucía sea el tercero con aspiraciones de sustituir al segundo, que tenga una función institucional, aunque pertenezca a una fundación privada.

-Una iniciativa empresarial para representar a España.

-Me encanta que la iniciativa privada comience un tema en el que pudiéramos ser como la Coca-Cola española. Si no hay innovadores ni emprendedores éste sería un establo más que un país.

-¿Se ha perdido la cultura de la navegación en el país?

-Sí. Los españoles le tenemos un miedo preventivo al mar y a Marruecos. En el caso de la mar, quizás sea consecuencia de la pérdida del Imperio y Trafalgar, que provocan una prevención transmitida genéticamente.

-¿Y se puede recuperar?

-Habría que implementar en la navegación tecnologías modernas de generación de energía no contaminantes que es de lo que menos se ha hecho. Con lo cual avanzaríamos y España tendría ahí un gran camino.

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