Espido Freire. Escritora

"Teresa nos da ahora una lección de optimismo"

  • La autora recorre en 'Para vos nací' la vida de Santa Teresa de Jesús en 31 días. La ganadora más joven del Premio Planeta cree que la religiosa es una figura atractiva para los católicos y para los no creyentes.

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Es una admiradora de la figura y el pensamiento de Santa Teresa de Jesús. Su entrega a la fe, su constante preocupación por Dios, la convierte en una figura atractiva no sólo para los católicos sino también para los no creyentes, como remarca Espido Freire (Bilbao, 1974).  Un encuentro hacia Dios, o un encuentro hacia uno mismo. El regocijo y el pavor se unen en la religiosa abulense en sus momentos de éxtasis. Para vos nací (editorial Ariel), recorre la vida de la santa en 31 días, una biografía de continuos proyectos, de tareas sin desmayo. Una vida con la que se identifica la más joven ganadora del Premio Planeta.

-Celebramos cinco siglos de su nacimiento, pero ahora está muy presente. ¿A qué siglo diría que realmente pertenece Santa Teresa de Jesús?

-Ella es una mujer del Renacimiento. Cuando es niña el emperador es Carlos V y muere ya avanzado el período de  Felipe II, en la culminación de España como imperio. Es una mujer que no se entiende sin su época, en un contexto difícil para ella. No terminó nunca de encontrarse a gusto en su época. Lo que está claro es que ya no podemos encontrar a una mujer como ella hasta el siglo XIX.

-¿No sería en realidad una mujer de nuestro tiempo?

-Su vida  y toda su obra es una lección para nuestro tiempo...

-¿Resumimos demasiado sobre ella si definimos a Santa Teresa como una mujer rebelde?

-Es rebelde, sin duda. Fue una mujer atormentada, siempre en lucha consigo misma. Incómoda y rebelde consigo misma. Comprende que su intuición sobre la Divinidad es estar en paz con uno mismo y su entorno no se lo facilitaba. Halló esa paz pasados  los 40 años, pero a los 20 había sufrido una grave enfermedad que la dejó inválida, se arrastraba a gatas, y eso le marcó aún más. Gracias a su fortaleza se sobrepuso.

-Para ser una mujer de su tiempo había que ser precisamente muy fuerte...

-Su fortaleza personal se sustenta en crear la comunidad religiosa que tenía en mente. Entendía que en su tiempo no interesaba un convento pobre, ni dedicado a la contemplación, sino un convento fuerte, en movimiento, cercano a la gente. Para ella Dios era inicio y final y eso lo consigue con la mística, que no era algo demasiado bien visto en sus coetáneos. Ella está en medio de la pugna entre los dominicos y los jesuitas, en plena reforma de la Iglesia,  y llegó para aclarar el camino del clero regular y poner los puntos sobre las íes. En 1970 junto a Santa Catalina de Siena fueron las dos primeras mujeres en ser consideradas doctoras de la Iglesia.

-¿Cómo es capaz una mujer de alcanzar sus objetivos entre tantas rencillas políticas y religiosas? ¿Cómo pudo escapar de la Inquisición?

-Era una mujer de fuerte carácter que se explicaba bien, que explicaba con toda claridad y convicción sus ideas. Eso le granjeó grandes enemigos, por supuesto, pero también fuerte apoyos. Generaba un impacto inolvidable entre quienes la conocían. De hecho muchos de sus enemigos dejaron de serlo cuando la conocieron de cerca.

-Usted reafirma que era una gran seductora.

-Era  seductora en todos los aspectos. Teresa era muy atractiva, y de joven era muy coqueta, a lo que se unía su gran ingenio y su desbordante inteligencia. En los conventos se formaban colas de hombres y mujeres para hablar con ella. Era un espectáculo por sí misma.

-¿Y si una personalidad como la de Santa Teresa hubiera sido un hombre, habría conseguido más?

-Lo hubiera tenido más fácil.  Por lo menos le habrían tenido más respeto y no hubiera tenido que oír eso de "monja loca y andariega" que le decían.  Tuvo una formación  más bien básica, como sus hermanos, pero siendo hombre habría tenido acceso aún a más conocimiento y más posibilidades.

-¿Su trasunto masculino sería San Juan de la Cruz?

-Ambos místicos fueron muy modernos, conscientes de la corrupción de su tiempo, en la Iglesia y en la sociedad. Tenían claro que todo lo que les alejara de Dios era prescindible. De ahí la importancia para ellos del huerto, de la figura del jardinero… Para los místicos todo está cargado de simbología y también se pueden encontrar en sus obras una buena dosis de erotismo.

-¿Sigue, por tanto, vigente todo el mensaje religioso y literario de Teresa de Jesús cinco siglos después de su nacimiento?

-Ahora Santa Teresa es particularmente relevante. Para los creyentes y para los que no somos creyentes. Nos da un lección de optimismo y buen humor. Fue una escritora creativa, divertida y alegre.

-¿Cómo se acerca una no creyente a una figura como Teresa de Ávila?

-La vengo leyendo desde muy pequeñita. Tengo una tía que es monja carmelita y desde pequeña me contaba cosas fascinantes de Teresa de Jesús. En lo literario entronca con mi interés por las hermanas Brontë, Jane Austen… Tenemos que esperar varios siglos hasta encontrar a escritoras como ella. He estado con Santa Teresa muchos meses de estudio, antes de esta conmemoración. En el libro son 31 días, capítulos biográficos para entenderla de otra forma.

-¿No hay otra mujer española igual en su tiempo?

-Ni en su época ni en siglos después. Es  inigualable. Tenemos que esperar al siglo XIX donde encontramos a otras escritoras españolas que avanzan nuevos tiempos como Fernán Caballero, Emilia Pardo Bazán o una pensadora como Concepción Arenal, pero todavía quedaba mucho por recorrer. Teresa de Jesús fue excepcional en todos los aspectos y es lo que hay que desvelar en este año.

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