Rafael Maldonado López. Farmacólogo

“Tomar cualquier droga tiene riesgo de adicción, es como la ruleta rusa”

  • Nacido en Cádiz hace 47 años, Rafael Maldonado estudió en la Facultad de Medicina de su ciudad, donde se licenció en 1985 con la máxima calificación. Investigó en Francia y California. Tiene plaza de funcionario en el Instituto Nacional de Investigación sobre la Salud en Francia y desde 1998 es catedrático en la Universidad Pompeu Fabra. Sus trabajos sobre adicciones le han hecho merecedor de numerosos premios internacionales.

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–¿Es usted un cerebrito?

–Al igual que todos los seres humanos tengo un cerebro, o quizás sea cierto, un cerebrito, pues tan sólo debe pesar algo menos de un kilo y medio, como el de todos los humanos.

–Hay quien defiende que las drogas estimulan la inteligencia.

–Hay gente que defiende argumentos que carecen completamente de apoyo racional o científico alguno. Ha dado usted un perfecto ejemplo. No existe  evidencia científica que apoye esta afirmación.

–¿Por qué hay quien no se ha drogado nunca?

–Porque la incidencia del consumo de una droga depende en primer lugar de su disponibilidad y accesibilidad. Y debemos recordar que los efectos de las drogas, legales o ilegales, no son los mismos en todos los individuos. Si hay menor efecto placentero, será más difícil la adicción. 

–¿Entonces, el adicto nace?

–La genética es un componnente más. El adicto es una persona que ha desarrollado una grave enfermedad a lo largo de su vida, y para ello se requiere que tres pilares se combinen de una manera negativa: el consumo de la droga, la vulnerabilidad individual que depende de factores genéticos y de experiencias, y el ambiente. 

–Alguna droga tomará.

–Nunca he fumado, y ahora tomo una copa de vino algunas noches en la cena, pero nunca he desarrollado una adicción ni me he expuesto al alcohol en condiciones de riesgo.

–O sea que hay gente como usted que controla.

–Es cierto. Una de cada tres personas que alguna vez en su vida ha probado el tabaco es la que desarrollará la adicción, al igual que una de cada diez personas que alguna vez ha probado el alcohol. Sin embargo, existe siempre un riesgo de desarrollar una adicción, aunque desconocemos cuánto. Para que se entienda mejor podríamos comparar el consumo de una droga con el jugar a la ruleta rusa.

–¿Qué placer hay en depender de una droga?

–Ninguno. El adicto comienza a consumir una droga para buscar el efecto placentero que producen al inicio. Pero los circuitos del placer del cerebro no están preparados para ser activados por las drogas. Como consecuencia, estos circuitos sufren cambios adaptativos que disminuyen de manera progresiva el efecto de recompensa e impiden que en ausencia de la droga se recupere el nivel placentero basal; se experimenta entonces un estado de malestar que sólo desaparecerá con una nueva administración de droga. 

–De chico me daban vino, y no soy alcohólico

–Con su cerebro de niño, en formación, le expusieron de una forma directa a uno de los factores de riesgo. Por fortuna, los otros factores necesarios para desarrollar la enfermedad no aparecieron. Pero las tasas de alcoholismo en España son muy elevadas y en parte es debido a la alta permisividad social.

–Otras generaciones no lo hicieron y se emborrachan cada fin de semana.

–Sí. Es posible que estas últimas generaciones hayan podido estar menos expuestas al alcohol durante su infancia. Sin embargo, ha habido muchos otros cambios a nivel socio-cultural, positivos en su conjunto, pero que también han podido influir en la incidencia y patrón de consumo de alcohol.

–¿Es posible una pastilla para dejar las drogas?

–La adicción tiene un sustrato neuroquímico que cada vez vamos conociendo mejor. Los fármacos para tratar las adicciones ya son útiles en la actualidad, y lo serán más. Pero no olvidemos que la adicción es una enfermedad mental compleja y su tratamiento nunca debe limitarse a la utilización de fármacos.

–¿Perderíamos algo en un mundo sin drogas?

–No perderíamos nada, aprenderíamos mejor a disfrutar de la vida y de los placeres naturales

–¿Existe la droga de la felicidad?

–No, lo que existe es la forma racional de buscar la felicidad sin drogas.

–¿Deben ser legales todas las drogas?

–En España ya tenemos dos drogas legales que están teniendo unas tremendas repercusiones negativas a nivel de la Salud Pública y que representan un coste muy elevado en términos socio-laborales y sanitarios. ¿Se imagina usted que a estas consecuencias socio-sanitarias le añadiéramos los efectos de una tercera droga legal?

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