Los gestos de todas las procesiones

l Para algunos es una bendición que se hayan terminado unos días en los que la normalidad queda aparcada, aunque sea por un momento. Para otros, con los paréntesis obligados por la amenaza y realidad de una lluvia que no terminaba por descargar todo lo que de ella se esperaba, estas jornadas se les han hecho tan escasas que aún pedían una prórroga. Bajo paraguas o mirando los pasos a través de la pantalla de un móvil, los almerienses y quienes nos han visitado a lo largo de esta semana, han podido disfrutar de unas fiestas que cada vez tienen más de nosotros mismos. Sin imitar a nadie, sin copiar a ninguna otra capital, con la esencia de lo peculiar que caracteriza la manera de ser de Almería, su Semana Santa parece encaminada a conseguir un reconocimiento hasta ahora desconocido.

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