bruto pomeroy. actor, periodista, editor, librero

"Mi mejor papel lo hice para librarme de la mili por inútil"

-Te advierto que yo soy muy charlatán y hay que pararme.

-Bueno es saberlo, pero también veo que es usted creativo, porque no se llama Bruto en realidad.

-No, pero me encanta que me lo llamen, porque no hay nada mejor que bautizarse a sí mismo. Llevo veintitantos años trabajando de actor con este nombre profesional. Siempre me han encantado los seudónimos. Además, hay un montón de actores y actrices que trabajan con nombres que yo les he inventado.

-¿A alguno conocido?

-A día de hoy no, pero dales tiempo. Hay una actriz cómica que tiene un apellido muy común, pero que artísticamente se llama Llo Venturini, porque se lo sugerí, rebuscando en sus apellidos. Es también un juego, porque queda llamativo que te pregunten cómo te llamas, y respondas "Llo" o "Bruto".

-En su caso, ¿por qué Bruto?

-Pues porque me dije vamos a buscar un nombre y un apellido sonoro. Me miré al espejo y me dije "tengo un parecido con George Clooney, pero muy ligero", y vi a un hombre rústico como yo, que aparte de una cabeza luminosa tengo un aspecto como de tribuno romano, y lo encontré: Bruto.

-¿Y cómo lo lleva?

-Hice una apuesta conmigo mismo sobre cuánto tiempo podría mantener el tipo cuando me presentara a alguien. Lo hice, lo superé y a partir de entonces tengo un montón de anécdotas. El Pomeroy se lo robo a un dibujante de animación muy famoso que se llama John Pomeroy. Y me gustó el contraste entre Bruto y el apellido, que suena como aristocrático francés. Me gusta tanto que sólo mantengo mi nombre verdadero, por mucho que quiera a mi padre, para relacionarme con Montoro, para pagar facturas y cumplir con Hacienda.

-Está también muy vinculado con el mundo del cómic.

-Sí, mucho, yo monté en Madrid la primera librería especializada en el mundo del tebeo, Madrid Cómics, y todo el mundo me llamaba chalao por eso. Y también soy editor de la tira de Calvin & Hobbes, soy uno de los fundadores del Salón del Cómic de Barcelona...

-¿No es mucha ocupación para alguien que también es actor?

-Bueno, terminé por convertirlo en mi segunda profesión, porque un actor tiene que mantener una familia, como es mi caso. Y me pareció que en vez de montar bares, como hacen otros y como yo no estoy por aguantar borrachos, era mejor montar una empresa de cómics, aunque luego la terminé vendiendo a mis empleados.

-¿Tanta actividad es por inquietud o por necesidad?

-Bueno, las dos cosas, soy muy inquieto, pero no sólo los secundarios, como es mi caso, sino incluso los actores consagrados en España pasan más tiempo mano sobre mano que trabajando. Sí, uno hace cosas en televisión, por ejemplo en series que duran años como cuando hice El comisario, y la gente piensa que tienes trabajo de sobra, pero normalmente eso dura sólo un tiempo, que puede ser glorioso, eso sí.

-¿Usted se ha resignado a ser un actor de reparto?

-No, incluso yo creo que mi nombre artístico es para titulares. Hay profesores que han citado a Bruto Pomeroy como nombre idóneo para triunfar.

-¿Cuando se reúnen los actores se dedican a decir lo mal que está la profesión, el cine?

-Nooo. Siempre hay el pesimista de turno, pero si has elegido una profesión como la actoral es para disfrutar de ella. Y a mi edad ya...

-No estará presumiendo ahora de viejo.

-No, pero se va notando, también para lo bueno. Mira, ahora te puedo hablar de dos artistas como son Juan Alcalde, de la Escuela de París y que colabora en nuestra galería El Viajero Alado, que tiene 95 años, y tu paisano Andrés Vázquez de Sola, con diez menos, que son un prodigio de inteligencia y libertad. Con esto te quiero decir que tú y yo tenemos esperanza.

-¿Y a esta provecta edad aún espera usted el papel de su vida?

-¡Ja, ja, sí, claro que sí! No tiro la toalla. Lo espero todavía, pero con tranquilidad. Siento que he hecho trabajos con los que he disfrutado mucho. En el mundo del cortometraje soy cabeza de ratón, y he hecho algunos cortos muy buenos, premiados internacionalmente, pero sí, aún lo espero... Sería un papel que tenga carne, que contara algo, que vaya acorde con estos tiempos de cambio, de revolución.

-¿A usted le gustan estos tiempos?

-Me encanta el cambio que se está produciendo, yo creo que las revoluciones son necesarias, siempre que no sean sangrientas, porque este país ha llegado a unos niveles... y además este país tiene mucho que aprender. No pasa nada por ser puntuales y educados. Suelo decir que España es un país de salvajes, que estamos por civilizar. Y me incluyo el primero, por eso me llamo Bruto.

-Es verdad que es usted charlatán, porque no me ha contado cuál ha sido su mejor personaje

-Sí, sí, es verdad. Hombre, yo tuve un debut que no estaba mal, hice de Latino de Híspalis en Luces de Bohemia, y he hecho muchos, pero te puedo asegurar que el mejor fue cuando tuve que fingir que tenía una grave enfermedad para que me declararan inútil y librarme de la mili ¡Gané dos años de mi vida!

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