Cuando el viento azota la costa de la capital almeriense

l El mar nos recuerda constantemente que está ahí. Plácido en la mayoría de las ocasiones, cuando el viento le pone furioso nos regala una sensación desapacible pero de una indudable belleza. Pocos se atreven a desafiar su furia y acercarse a su orilla para disfrutar de toda su furia. Las imágenes de la costa de la capital almeriense en mitad de un temporal de viento sobrecogen a cualquiera. Baste una simple pincelada de lo que puede llegar a vivirse estos días.

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