Garzón, en su alegato final: "Mi conciencia está tranquila"

  • El juez defiende que actuó siempre guiado por el "desamparo" de las víctimas. Manos Limpias incluye en su informe que el acusado archivó una querella contra Carrillo por los sucesos de Paracuellos.

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El juicio a Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo ha quedado visto para sentencia en el Tribunal Supremodespués de que el juez haya dicho que su conciencia "está tranquila" porque actuó guiado por la defensa y el desamparo de las víctimas para evitar "el olvido". En su turno de última palabra, el magistrado ha citado al filósofo alemán Enmanuel Kant para afirmar que "el tribunal del hombre es su conciencia", y ha reiterado que actuó en cumplimiento estricto de las normas procesales en la investigación de los crímenes del franquismo. "Mi conciencia está tranquila porque tomé las decisiones que creía ajustadas a derecho, investigar, perseguir y sancionar los crímenes masivos de desapariciones forzadas y detenciones ilegales como única defensa que las instituciones creo que deben a las víctimas para que no se produzca el olvido y la falta de memoria", ha dicho Garzón.

El juez, para quien Manos Limpias ha pedido 20 años de inhabilitación por un delito de prevaricación, ha recordado que todas las decisiones que adoptó mientras mantuvo la competencia de la causa fueron compartidas y asumidas por las partes, incluido el fiscal, y que durante esos dos años desde que se presentaron las denuncias en 2006 tampoco se planteó ningún recurso. Una vez que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decidió que los hechos no eran de su competencia, ha asegurado, todas las actuaciones se paralizaron y acordó inhibirse en favor de los juzgados territoriales que por ubicación de las fosas o por las denuncias de los querellantes podían tener la competencia. "Se hizo en cumplimiento del mandato judicial para dar protección a las víctimas", ha añadido, para concluir que se puede compartir o discrepar de su criterio pero entiende que sus resoluciones son defendibles de acuerdo a la jurisprudencia nacional e internacional.

En ese último ámbito ha enmarcado la interpretación jurídica que utilizó para investigar unos "hechos criminales masivos que tienen carácter permanente", ya que en muchos casos se desconoce el paradero de las personas desaparecidas durante la Guerra Civil y el franquismo. Esto es lo que a juicio de Garzón sitúa los hechos denunciados ante el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional en un contexto de crímenes contra la humanidad, en el que la "obligación del juez es dar protección a las víctimas e investigar esos delitos". Así, Garzón ha afirmado que actuó en el uso de la independencia judicial y la libertad de interpretación y que tomó las decisiones que consideró más ajustadas a derecho, guiado por la defensa y el desamparo de las víctimas, que son los que deben guiar a todo juez.

Por su parte, la acusación popular, ejercida por el sindicato ultraderechista Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad,ha mantenido su petición de 20 años de inhabilitación para el juez por un delito de prevaricación. Así lo ha anunciado el abogado de Manos Limpias, Joaquín Ruiz Infante, que ha modificado sus conclusiones provisionales para incluir que las pruebas practicadas en el juicio han confirmado que Garzón se declaró competente para investigar los hechos a sabiendas de que no lo era y después de que otros juzgados archivaran las denuncias. El letrado también ha incorporado a su informe como antecedente el auto de Garzón en el que archivó una querella contra Santiago Carrillo por los sucesos de Paracuellos, al considerar que habían prescrito, lo que ha provocado la protesta del abogado del juez, Gonzalo Martínez-Fresneda, que ha asegurado que el nuevo escrito "desborda groseramente el marco acusatorio" de este juicio.

Tanto la defensa como el fiscal del Supremo Luis Navajashan confirmado su petición de absolución, tras lo que el juicio continúa con la exposición de los informes definitivos de cada una de las partes. A las puertas del Supremo, entretanto, se han vuelto a concentrar un grupo de simpatizantes y defensores de Garzón, que, tras varias pancartas en las que pedían solidaridad y justicia para las víctimas del franquismo, expresaban su apoyo al juez.

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