Madrid, sin cartelería electoral

  • Estrategia. La espera de Rajoy para designar candidatos autonómicos no significa que no pueda equivocarse, pero tiene más posibilidades de no cometer errores si aprende de los de sus rivales

LAS imprentas no han recibido los encargos que esperan desde hace semanas para tener los carteles listos la noche de inicio de campaña y los fotógrafos a los que recurren habitualmente los partidos para conseguir la mejor expresión de sus candidatos están con las cámaras y luces a la espera de que lleguen a sus estudios. Todos de brazos cruzados hasta que se celebren primarias en diferentes partidos, los comités electorales acuerden nombres para las listas… y Rajoy señale con su poderoso dedo a quienes están de los nervios a la espera de que decida cuáles son los nombres más apropiados para ser candidatos a la Alcaldía madrileña o a la Presidencia del Gobierno regional. Porque en el PP, al contrario de lo que ocurre en otros partidos, es el presidente quien decide sobre Madrid.

El PSOE presumía de que daba la palabra, y el voto, a sus militantes, pero ese método ha saltado por los aires esta semana cuando el secretario general, Pedro Sánchez, ha descabezado fulminantemente a Tomás Gómez. Lo ha hecho por las bravas, sin opción a una segunda oportunidad. Por las bravas, con palabras gruesas por parte de Gómez, cambio de cerradura de la sede y burofax de vacaciones forzadas para sus colaboradores más cercanos del PSM. Lo que se dice vulgarmente un cese sin contemplaciones.

Un ministro de los que forman el llamado G5 -el grupo de amigos de siempre de Rajoy con plaza en su primer Gobierno: Ana Pastor, José Manuel García-Margallo, Miguel Arias Cañete, Jorge Fernández y José Manuel Soria- decía el jueves al intercambiar impresiones sobre el cese de Gómez, la espantá de Tania Sánchez y la falta de acuerdo en la cúpula madrileña de Ciudadanos, que "Mariano no se ha equivocado al esperar hasta el último momento. No hay más que mirar a los demás para comprobar que cuanto más se medite sobre el candidato, mejor". Con tal de defender al presidente… La espera de Rajoy no significa que no se pueda equivocar, aunque es cierto que tiene más posibilidades de no cometer errores si aprende de los cometidos por los adversarios.

Lo que se ha demostrado tras analizar la crisis socialista y la de IU es que no siempre las primarias son la mejor fórmula. Tomás Gómez fue elegido sin rival porque nadie quiso enfrentarse a quien sabían que iba a salir por goleada. Sin embargo, una vez que Pedro Sánchez decidió acabar con su carrera a la Presidencia del Gobierno madrileño, sus apoyos han sido mínimos. Medio centenar de militantes que se manifestaron ante la sede federal del partido, y una Carme Chacón, miembro de la Ejecutiva federal, que expresó su desacuerdo con la decisión. Por la forma en que se hizo, no por considerar a Gómez el mejor candidato. No podía serlo cuando los datos que maneja el partido es que con él como candidato el PSOE no tendría en Madrid ni el 15% de votos.

Tania Sánchez arrasó en las primarias a pesar de que desde distintos frentes se dieron voces de alerta: no había que equivocarse, no quería defender IU desde el Gobierno regional, su idea era utilizar su puesto, el que lograra en las elecciones, para promover la fusión con Podemos. O más bien la absorción de IU por Podemos. Dimitió, una vez elegida candidata, presionada por los jueces que investigaban presuntos delitos cometidos como concejal de Rivas Vaciamadrid, pero también porque desde la dirección de IU hubo quien puso líneas rojas a su forma de tomar decisiones sin contar con esa dirección a la que debía lealtad y a la que, sin embargo, estaba torpedeando desde dentro.

IU, por tanto, busca candidato a la Presidencia del Gobierno regional madrileño, al igual que el PSOE, aunque en éste se da por seguro que será el ex ministro de Educación Ángel Gabilondo, al que Pedro Sánchez tanteó hace meses… Prueba de que tenía en la cabeza la defenestración de un Tomás Gómez que llevaba a los socialistas madrileños al hundimiento total y sólo buscaba el momento oportuno para dar su golpe de mano. Golpe de mano que no conocía nadie más que él y del que informó al secretario de Organización, César Luena, apenas un par de días antes de que convocara a Tomás Gómez a Ferraz. Gómez no acudió, Sánchez le cesó por teléfono y dio las explicaciones que pensaba que tenía que dar a la permanente de la Ejecutiva. Gabilondo, por cierto, no es militante del PSOE, pero se le quiere en el partido y se respeta su trayectoria personal y política, además de su talante, su forma de ser.

En Ciudadanos también hay problemas. Hasta ahora, Albert Rivera no ha logrado encontrar una figura relevante que acepte ser candidato a la Alcaldía o al Gobierno regional. Y hay dos personas que compiten por ser candidatos. Una, la abogada y contertulia de TVE Begoña Villacís -con lo que se confirma la idea del poder de las tertulias para lanzar personajes políticos-, que no cuenta con el respaldo mayoritario del partido porque sólo se ha dado de alta como militante hace mes y medio, y consideran que lo ha hecho por oportunismo, no por convicción. El otro candidato, con mayor respaldo entre la militancia es el psicólogo Jaime Trabuchelli, con casi dos años de militancia en Ciudadanos. Se supone que el cartel se decidirá en unas primarias, pero nadie duda que una palabra de apoyo de Rivera a Villacís, si se produce, inclinará la balanza hacia el lado de la abogada.

Sólo UPyD tiene candidatos asegurados y elegidos en primarias hace meses: el portavoz en el Ayuntamiento David Ortega y, para el Gobierno autonómico, Ramón Marcos, ya que el anterior candidato, Luis Velasco, es uno de los dirigentes de UPyD que anunció hace meses que no repetiría como candidato por razones de edad. Rosa Díez no atraviesa su mejor momento, pero al menos hay orden entre los que aún le son fieles.

Los vaivenes madrileños han dado pie a toda clase de análisis e interpretaciones.

No es difícil deducir que la forma en la que ha sido expulsado del cartel Tomás Gómez puede considerarse un toque de atención para Susana Díaz, que no apoya tan fervientemente a Pedro Sánchez como lo hacía hace meses. La caída de Gómez se debe fundamentalmente al hundimiento del PSM bajo su mandato, pero también se ha utilizado para defenestrarlo que las cuentas de su etapa como alcalde de Parla no están claras. Sánchez ha cesado fulminantemente a otros socialistas sobre los que pendía la sospecha de conducta poco ejemplar, y en Andalucía queda todavía mucho por investigar respecto a los ERE y los cursos de formación.

También en el PP hay aguas revueltas. Aguirre no tiene relaciones especialmente buenas con Cospedal y, si finalmente es candidata, será porque Rajoy considera que es quien lograría mejores resultados, aunque tampoco siente una especial sintonía personal y política con Aguirre desde que dimitió como presidenta del Gobierno regional.

Los malévolos apuntan que la jugada de designarla candidata es inteligente: si gana, Rajoy podrá apuntarse el tanto de que su apuesta era buena y eligió en función de los intereses del partido; si no tiene buen resultado, entonces sí Aguirre habrá puesto punto final a su carrera política. En cuanto a Ignacio González, si las quinielas le daban como seguro candidato hasta hace unos días, últimamente ha surgido el rumor de que en la sede nacional consideran que si va Aguirre no se le va a dar la satisfacción de compartir cartel con quien ha sido su principal colaborador durante años. Discuten. Y mucho, pero su lealtad recíproca está por encima de las discusiones.

Conclusión: todo está abierto, muy abierto. Con importantes incógnitas sin despejar. Y los fotógrafos a la espera de que les lleguen los encargos de cartelería.

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