Una sentencia impecable

  • Garzón se niega a acatar la condena y descalifica a los magistrados del Supremo pero incluso en el entorno del juez inhabilitado admiten que el fallo es inobjetable y el recurso está abocado al fracaso

EL ambiente en la Audiencia Nacional la mañana del viernes era de tristeza, de estupor, de incomodidad. Tristeza porque la mayoría de los jueces y fiscales allí destinados mantienen una relación cordial con Baltasar Garzón por encima de las discrepancias profesionales. Estupor por la reacción de Garzón al anunciar que no acataba la sentencia al mismo tiempo que vertía descalificaciones hacia los magistrados del Tribunal Supremo; e incomodidad porque, como decía un fiscal que nunca ha sido afín a Garzón, "volvemos a los tiempos en los que estábamos divididos en dos, cuando hubo que tomar decisiones que tenían fuertes repercusiones políticas y que envenenaron las relaciones personales. Eran tiempos que pensábamos ya olvidados para siempre".

En esta ocasión el asunto es aún más grave porque supone el final de la carrera de un juez emblemático al que la mayoría de sus compañeros admiran por la forma en que se implicó en la lucha contra el terrorismo con riesgo de su vida y por la forma en que actuó siempre al margen de las conveniencias de los sucesivos gobiernos, aunque muchos de esos compañeros no han estado de acuerdo con algunas de las decisiones que tomó en los últimos tiempos. Tres de ellas desencadenaron denuncias de gran repercusión mediática y ahora se encuentra ante una sentencia que le expulsa de la carrera judicial.

"La sentencia es impecable", admite un juez que pertenece al círculo más cercano a Garzón. "Impecable desde el punto de vista técnico, no veo ninguna posibilidad de que prospere en el Tribunal Constitucional o en el Tribunal Europeo porque, insisto, es impecable. El análisis de los hechos se centra en la actuación de Garzón cuando se produce el cambio de los abogados de la trama Gürtel, porque en ese momento la fiscal presenta un escrito diciendo que debe suspender las intervenciones telefónicas. Cuando Garzón pide la prórroga de las intervenciones el informe de la fiscal es contrario, pide la suspensión, pero Garzón vuelve a dictar el auto de prórroga sin atender a la Fiscalía. La sentencia del Supremo dice que si es irregular la intervención anterior porque atenta contra el derecho a la defensa de los acusados, desde luego lo es más la intervención de los nuevos abogados, porque Garzón no aporta ningún indicio de que esos nuevos abogados estén en una operación de blanqueo de dinero. Por tanto, difícilmente podrá el Constitucional revocar la sentencia del Supremo".

Este mismo juez, así como un miembro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) que coincide en que la sentencia está perfectamente argumentada y además tiene el respaldo de los siete miembros de la Sala, afirman sin embargo que existen dos posibilidades de que se pudiera producir una anulación : una, que no se aceptaron las recusaciones de Garzón al magistrado Luciano Varela a pesar de que estaba incurso en otros procedimientos relacionados con Garzón; y dos, que se tuviera en cuenta que a los abogados defensores de Garzón se les denegó la presentación de pruebas de la defensa, "aunque se dice en la sentencia -dice uno de los jueces- que se trataba de pruebas inútiles y se razona muy bien la denegación. Pero a lo mejor alguna instancia puede pensar que ha habido cierta indefensión. Esas dos cuestiones serían las únicas discutibles, porque la sentencia está muy bien argumentada".

Al CGPJ corresponde ahora comunicar a Garzón que cesa como titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional y abrir el procedimiento para cubrir la plaza que queda vacante. Garzón ha anunciado que va a presentar recurso ante el Tribunal Constitucional (TC) y si éste lo admite, pedirá la suspensión de la condena hasta que se produzca la sentencia del Alto Tribunal. Sin embargo, un fiscal de la Audiencia Nacional explica que "la admisión de un recurso no conlleva la suspensión de la condena a no ser un caso excepcional. Por ejemplo, en algún caso de condena en prisión, porque el TC podría sentenciar que no cabía la condena cuando ya la había cumplido".

Miembros del CGPJ no ocultan su contrariedad por la reacción de Garzón al no aceptar la sentencia: "Se está equivocando, no acepta lo que está pasando, pero es su forma de ser. Sin embargo, a pesar de sus descalificaciones hacia el Supremo, no va a conseguir deslegitimar a la Sala". Fuentes del Consejo advierten que es la primera vez que un juez no acepta una sentencia del Tribunal Supremo. "Se trata de una sentencia muy sólida porque se trata del Supremo y porque además tiene el respaldo de la unanimidad. Es verdad que cuando hay discrepancias no suelen hacerse públicas para dar más fuerza a la resolución. Pero caben los votos particulares cuando un miembro del Supremo no está de acuerdo, y sin embargo en este caso no lo ha habido".

Sólo desde el punto de vista personal se comprende que la reacción de Garzón haya sido tan hiriente, pero entre los profesionales consultados no ha habido uno solo que esté de acuerdo con su comunicado, ni siquiera los que pertenecen a su círculo más próximo y en algún momento no dudaron en afirmar que se trataba de un juez "acosado", víctima de una persecución política: "Un juez no puede decir que no respeta una resolución unánime de los siete miembros de una Sala del Tribunal Supremo, ni puede decir que esa resolución atenta contra el Estado de Derecho".

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