El antídoto contra la sed sabe a vino dulce

  • El Cartojal es el gran protagonista en estas fiestas y encuentra en ellas el momento idóneo para su consumo. Este año se prevé vender un total de 235.000 botellas.

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La Feria no deja indiferentes los sentidos. Málaga se viste de verde y morao, luciendo volantes y lunares; suena a verdiales y a mucho arte; huele, en el mejor de los casos, a biznagas y sabe, sin duda, a Cartojal. En la que es por excelencia la semana grande de la capital, no puede faltar un vasito, o los que el cuerpo aguante, de este vino dulce de aromas florales con toques de miel y cítricos, que dicen entra como el agua, aunque luego se suba más a la cabeza. Cartojal y Feria es un binomio inseparable y pisar tierras malagueñas sin probarlo se convierte casi en un pecado imperdonable.

Este vino, que se comercializa durante todo el año, encuentra en la Feria de agosto el momento idóneo para su consumo. Este año se prevé vender un total de 235.000 botellas de Cartojal en tan sólo los ocho días que duran las fiestas, según explicaba Didier Bricout, el gerente de la empresa Bodegas Málaga Virgen.

"El Cartojal se puede encontrar durante todo el año, pero nosotros lo apoyamos especialmente en época de Feria. Nos gusta ese posicionamiento y la reciprocidad por parte del malagueño. Muchos la conocen incluso como la Feria del Cartojal", comentaba. No obstante, el gerente de Bodegas Málaga Virgen declaraba que apoyan este vino "en Feria y en ferias", porque también está presente en los festejos de otras ciudades de la provincia como Antequera, Marbella o Torremolinos, aunque "son apoyos puntuales" y lo que a ellos les gusta es "el emblemático vino de la Feria de Málaga", confesaba.

En cuanto al formato, se presenta en botellas de vidrio o plástico que contienen 750 y 375 mililitros, respectivamente. Sin embargo, Bricout declaraba que en estos días sólo se comercializan las botellas de plástico, por motivos de seguridad, además de que así lo indica una ordenanza del Ayuntamiento de Málaga.

Pese al gran volumen de producción, la dichosa crisis, que no trae dicha ninguna, también hace acto de presencia en este sector: "Se nota mucho, muchísimo y, por lo tanto, necesitamos más comunicación, hacer más promoción del producto", afirma Didier. Aún así, la empresa no ha optado por subir el precio del Cartojal, que por tercer año consecutivo se mantiene para garantizar las ventas.

Eso sí, sin olvidar que el Gobierno ha aumentado este año el IVA dos puntos, del 16 al 18%, lo que lógicamente hará que se aprecie un ligero incremento de su valor. Pese a todo, la Feria no se entiende sin Cartojal y el malagueño lo sabe bien, como decía Bricout: "El que viene a la Feria, viene a la Feria", con todo las consumiciones y los gastos que ello acarrea. Malagueños y no tan malagueños porque, como recuerda Didier, cada vez son más los extranjeros que quedan encantados al probar este vino malacitano.

Respecto al año pasado, el día menos de feria con el que se cuenta esta vez juega en contra de un posible aumento de las ventas de Cartojal. Sin embargo, para compensar, su puesta a punto en los bares se va a anticipar. "Este año queremos vender un poquito más y, de hecho, creemos que podemos superar las ventas pasadas, aunque eso se tendrá que ir viendo a medida que avanza la Feria, ahora es pronto para pronosticarlo", señalaba el gerente.

Otro factor a tener en cuenta es la previsión del tiempo, ya que la mayor afluencia de gente se da en los días soleados y calurosos, mientras que, si el tiempo no acompaña, el número de visitantes disminuye, lo que repercute en el consumo.

Pero, sin duda, en la Feria de día el Cartojal es un complemento indispensable y pocos privarán a su paladar de este vino dulce con sabor a uvas frescas y un toque de ahumado. A partir de esta noche todo lo necesario cabrá en un vasito de Cartojal. La semana grande de Málaga comienza.

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