Tributo a un actor camaleónico que pone el alma empezando desde atrás

  • El actor recoge el máximo premio honorífico de la muestra, que reconoce su "genialidad interpretativa" y su implicación en cada personaje.

Con una "sensación extraña" -porque hasta ayer creía que apenas estaba empezando y no reparó en que ya cuenta con toda una carrera en el mundo del cine, así como por recibir un galardón que a lo largo de 39 años de historia del Iberoamericano han recibido grandes profesionales de la cinematografía de ambos lados del Atlántico-, Antonio de la Torre recogió ayer el Premio Ciudad de Huelva arropado por amigos y compañeros de profesión y, tal y como confesó, "entre risas y lágrimas por la emoción".

Durante una gala celebrada en el Gran Teatro y conducida por el periodista Jerónimo Fernández, el actor malagueño -Goya al mejor actor de reparto por Azuloscurocasinegro en 2006- recogió entre bromas el premio (máximo galardón con el que el certamen reconoce a un profesional destacado del sector cinematográfico y audiovisual) de manos del director Manuel Martín Cuenca, quien destacó su generosidad con los directores y compañeros de profesión al poner el alma y corazón en cada película en lugar de conectar "el piloto automático". "Si me pusieran una pistola y sólo pudiera rodar una película con un actor, lo haría contigo. Y si me fuera a una isla desierta también me iría contigo. Eso sí, con la condición de que durante dos horas no habláramos", aseguró entre aplausos el director, que ha trabajado recientemente con De la Torre en Caníbal, cinta proyectada tras la entrega del premio.

Martín Cuenca, que ya por la mañana desató la emoción en el homenajeado al alabar sus trabajos y compararle con Fernando Alonso -porque gana "empezando desde atrás"- también se refirió a todo lo que le queda por delante al actor de La gran familia española con ilusión y optimismo: "No estás en el minuto 60, estás en el 45. Nos queda la segunda parte entera, Antonio".

Los actores Diego París y Ramiro Alonso, así como la actriz Pilar Castro, ensalzaron la profesionalidad y personalidad del actor, que también ha trabajado en cintas como Primos y Grupo 7. Castro destacó su madurez, el empeño e ilusión que pone en cada proyecto que aborda (aludiendo en este aspecto a la fuerza de voluntad que tuvo durante el rodaje de Gordos, que se prolongó durante un año y para el que engordó 33 kilos), así como su valentía y humildad.

El sentido del humor acompañó a De la Torre a lo largo de toda la jornada y tomó mayor protagonismo cuando, durante su intervención en el Gran Teatro, Diego París se quedó en blanco. Desde su butaca, De la Torre no dudó en proferirle bromas aludiendo a algunas experiencias compartidas por ambos a lo largo de los últimos años. Contento y "muy abrumado", por recibir el reconocimiento del Iberoamericano, De la Torre confesó en varias ocasiones sentirse "un jovencito que está aprendiendo el oficio". "Tan mal están las cosas que me lo habéis tenido que dar a mí?", bromeó.

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