"Letizia Ortiz es la persona mejor peinada de España"

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Tiene, a sus 75 años, más vitalidad de la que, mucha gente con mucha menos edad en el calendario, ya quisiera. Nervioso y activo, Lluís Llongueras es un conversador excelente y un comunicador nato que, animado por la Editorial Planeta, ha decidido plasmar sus conocimientos profesionales en un libro llamado El método Llongueras para Dummies donde, usando un lenguaje sencillo y accesible, el estilista explica sus trucos para lucir un cabello envidiable en cualquier situación. Una completa y útil publicación que nos ha permitido conocer muy de cerca a quien, con los hijos de su primer matrimonio, ha protagonizado una pública disputa familiar por la propiedad de sus negocios los cuales, según aclara en esta entrevista, pertenecen a su actual esposa, Jocelyn, y, por supuesto, a él mismo.

-¿En qué punto está su negocio? ¿Ha solucionado los problemas que existían?

-La marca me pertenece al cien por cien a mí. Mis hijos mayores no la pueden usar. Se adueñaron de lo que pudieron pero sigo conservando 120 salones en todo el mundo. Londres, Argentina, Dallas…

-¿Por qué se llega a ese punto?

-Por dinero, herencias… Tengo otra familia y, la anterior, lo quería todo.

-Pero usted se encuentra bien, con salud…

-Lo mismo eso es lo que no desearían. Mi hija ha estado 25 años conmigo. Entró de administrativa y llegó a ejecutiva. En la actualidad es Jocelyn, la señora de Llongueras, quien se encarga de todo. Llevo tres décadas con ella y tenemos tres niños: Adriá, de 17 años, Anthony, de 14, y Jasmín, de 12.

-Es decir que, visto lo visto -y para quien crea lo contrario-, no todos los peluqueros son gays, ¿verdad?

-(Risas) ¡Podría enseñarte unas agendas con señales de cada una de las amantes que he tenido y te volverías loco! No he tenido ni el placer ni la inquietud de acostarme con un hombre aunque cada día conozco más bisexuales y, si alguno de mis hijos se declarara así, lo apoyaría. Hay que vivir la vida.

-Usted ha enfocado la suya hacia el cabello… ¿Qué encontró en este mundo para apasionarle tanto?

-Te deja muy satisfecho. Primero comencé con las mujeres pero luego me di cuenta de que el hombre también se arregla. El método Llongueras es un diálogo. Ayudamos a decidir y yo, a pesar de que suene muy fuerte, trabajaría hasta sin cobrar. Me han pagado y, encima, me he divertido. Pasé la crisis del petróleo en el 74, la de los 80 y la peluquería siempre sobrevive. Frente a una bajada actual del veinte o el treinta por ciento, en mi caso no ha sido superior al dos o tres por ciento.

-Hablando de cuestiones profesionales… ¿Quién es para Lluís Llongueras la persona mejor peinada de España?

-Letizia Ortiz. Digo eso porque, por encima del corte que lleve, hace valer su personalidad. Si uno tiene carisma puede cambiar lo que le apetezca puesto que lo aguantas todo.

-¿Y la peor?

-Bueno, le quitaría diez años de encima a Belén Esteban. Con las entradas que tiene no le va nada bien recogerse el pelo. Posee demasiada expresividad y le quitaría labios, la maquillaría discreta, le pondría una melena práctica y le echaría los cabellos a la cara. ¡Nadie la conocería!

-Entonces, mantener un corte eternamente, ¿es adecuado?

-¡Qué va! Es fatal. La estética cambia y, la manera de ver las cosas, es diferente. Eso es ser retrógrado y desperdiciar la oportunidad de estar mejor. No es bueno ni para la imagen ni para buscar un trabajo.

-¿Los cortes tampoco tienen ideología?

-No. No hay políticos de izquierdas ni de derechas. Y ahora menos. Aquí establece las directrices Europa y, el presidente de turno, hace lo que dice Alemania. España es una 'mandada'.

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