Mascarillas, ¡efectos milagrosos!

  • Tratamientos naturales que mejoran la piel y en los que no es necesario gastar mucho

Casi tan antiguas como la propia humanidad, las mascarillas han sido, desde siempre, uno de los tratamientos preferidos para lograr un cutis luminoso. Lo importante es elegir la adecuada y, además, tener claro que no es necesario gastar mucho dinero en productos caros pues con materia prima que todos tenemos en casa es sencillo estar más bellos cada día:

-Exfoliantes: Su misión es eliminar células muertas y aportar así una mayor claridad al aspecto general que presenta nuestro rostro. Con una periodicidad de una vez a la semana lograremos mejorar bastante nuestro aspecto utilizando, por ejemplo, la mezcla de la crema hidratante que solamos usar con azúcar. A partir de ahí, frotaremos la cara y el cuello enérgicamente durante unos minutos para, acto seguido, aclarar con agua fría.

-Para pieles normales: Si se trata ésta de nuestro caso, con sólo yogur natural y miel conseguiremos mantenernos tonificados.

-Para pieles grasas: Es uno de los ejemplos más complicados pero, como todo problema, también tiene una solución tan sencilla como la que surge de la clara de huevo con limón o la de avena y miel. Eso sí, la aplicación deberá ser mayor (dos veces por semana) para poder controlar el exceso sebáceo.

-Para pieles secas: Varias son las opciones en este punto, pudiéndonos decantar por la yema de huevo -que equilibra el cutis-, la mantequilla -lo mantiene suave-, y el plátano -excelente regenerador celular-. Tengamos en cuenta que, quienes sufran una piel de estas características deben ser cuidadosos en extremo con ella ya que se trata de la más delicada de todas y la que más tiende a estropearse y a sufrir el paso del tiempo.

Las mascarillas no sólo llegan a las capas más superficiales de la dermis sino a niveles bastante profundos. Aparte, a los efectos referidos hay que añadir el placer que dan durante 15 ó 20 minutos, dan a quienes se deciden por fórmulas entre las que hay hasta tratamientos para los ojos inflamados o enrojecidos (unas compresas de manzanilla, té negro o pepino). En pocas palabras, quien no está guapo… es porque no quiere.

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