Operación... ¡manchas fuera!

  • El zumo de limón contiene ácido nítrico, un efectivo blanqueador natural de la piel

Existen diferentes tipos de manchas y, en función de su tipología, la solución para erradicarlas puede estar en nuestra mano y, sobre todo, en la del dermatólogo. Y es que, a las producidas por el sol -que, en general, aparecen cubiertas de una pigmentación café claro-, hemos de añadir otras como los lunares, que suelen sobresalir de la piel y oscurecerse con el paso del tiempo, o las pecas -presentes en cara, brazos y espalda y las cuales, en invierno, suelen desvanecerse-.

Sea como sea, aparte de los tratamientos especializados, existen otros remedios naturales que también pueden ayudar a nuestra lucha contra estas incómodas imperfecciones para las que recomendamos mezclas como la resultante de tres cucharadas de yogur, tres cucharaditas de limón y media cucharadita de raíz de rábano picante. Dicho producto se aplicará con una bolita de algodón y debemos utilizarlo con asiduidad si lo que deseamos atacar son las mencionadas pequitas. Por otro lado, el zumo de limón resulta especialmente útil frotado de forma directa sobre la zona que queremos tratar ya que, el ácido cítrico, es un blanqueador que ayuda a exfoliar la dermis muertas y que, así, va limando la superficie dañada y recuperando nuevas capas. Eso sí, en caso de utilizar esta sencilla fórmula, hemos de tener mucha precaución con los rayos solares pues su efecto puede, más que ayudarnos, perjudicarnos. Más allá, incluso frotando la cáscara fresca del fruto, encontramos otra alternativa a esta peculiar 'batalla'.

¿Más recetas efectivas? La resultante de hervir durante diez minutos varios pétalos de rosas y flores deromero en medio litro de vino blanco. Una vez realizado el proceso, aplicaremos, poco a poco. Y si no, basta tomar un puñado de espárragos e introducirlos en un recipiente con agua para, una vez calentados, emplear su jugo para lavar el rostro cada mañana al levantarnos y cara noche antes de acostarnos. O, como recomendación final, machacar tres fresas, añadir una cucharada de miel y otra de nada puesto que, tres veces por semana durante quince minutos, aportarán una luminosidad… ¡mágica!

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