Regreso a la esencia flamenca

Simof 2012 se inauguró ayer en Sevilla mostrando multitud de posibilidades para el traje de flamenca dentro de una base común que reivindicó la esencia de la flamenca como hilo conductor de los diferentes pases del día. En eso, Pilar Vera, la primera desfilante, continúa siendo ese referente de profesionalidad que sabe que lo básico -igual que un "fondo de armario" en el resto de la moda- siempre funciona. Y así, con volantes canasteros o en varias capas, mangas hasta el codo y profusión de volantitos en el remate de las mismas y zapatos peep toes, la sevillana conformó el look de "Mis flamencas", dedicado a la figura de su padre. Después, Carmen Rodríguez "clavó" "Alfileres de salitre" recuperando los vestidos de las inglesas de las playas de Huelva con tonos tierras y pasteles. Eso sin olvidar el movimiento necesario para andar con comodidad. Por su parte, Arte y Compás mezcló tejido vaquero con parches caquis y costuras rosadas con otras creaciones en las que, superposiciones de mariposas, subían graciosamente por el cuerpo. A continuación, Margariga Freire recordó a "Carmen", su abuela, apostando, también ella, por los cortes canasteros en un arcoiris aderezado con mantones de crochet. En cuanto a Curro Durán, desplegó éste brillos y savoir faire con su juventud valiente en faldas pantalones de lunares o una bata de cola de lentejuelas y tul que lució Laura Sánchez, modelo estelar de la jornada. Mangas abullonadas y cuerpos ceñidos con escotes palabra de honor y barco aportaron un punto chic gracias al que, algunas blusas, admitían la reutilización más allá de las ferias.

Y para terminar, generando la máxima expectación -tal y como nos tiene acostumbrados-, la gran Vicky Martín Berrocal enamoró con "Amar por amar" a toda una audiencia repleta de populares como los de Boris Izaguirre, Sandra Ibarra, Arantxa de Benito, Raquel Meroño y futbolistas como Reyes y Baptista, amén de autoridades como el alcalde, Juan Ignacio Zoido, o el delegado de Fiestas Mayores y Turismo, Gregorio Serrano. Sin embargo, el verdadero espectáculo fue el que se ofreció sobre la pasarela gracias, para empezar, a una primera parte en color guinda plena de detalles como atrevidos enrejados laterales, que mostraban el cuerpo desnudo de las modelos, o cremalleras que recorrían todo el frontal del cuerpo. Después, fantásticas plataformas de esparto para un Rocío con chalequillos de tachuelas o batas de tejido perforado y muy elegantes cuerpos de cachemir para el día en el Real. Ya en la recta final, la noche se dejó seducir por agresivos tejidos que recordaban al cuero y la bata de cola blanca inmaculada con la que se despidió al respetable dejando con ganas de más. Tanto bueno, siempre sabe a poco.

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