Tono sobrio para la música

  • Mientras que Rihanna y Adele apostaron por el siempre favorecedor negro, Katy Perry y Taylor Swift brillaron al más puro estilo 'celebrity hollywoodiense' en la alfombra roja de los Grammy.

La 54 edición de los premios Grammy pasará a la historia, además de por su homenaje a la figura de Whitney Houston, por el exceso de glamour y sofisticación de sus célebres invitadas. Una alfombra roja sobria, aunque elegante, en la que no hubo looks atrevidos ni alternativos sino en la que primó el lujo y la alta costura combinada, como es obvio, con el buen o mal gusto de las celebrities del mundo de la música. Y es que en el photocall hubo modelitos de todas las formas y colores, algunos bien escogidos y otros no tanto. Uno de los más llamativos fue el de Rihanna, vestida de Armani y con escote de vértigo. La de Barbados, con una figura más estilizada que de costumbre, acertó con el diseño pero no con los complementos, demasiado sobrios, ni con el peinado. Una melena rubia con unas raíces negras que, aunque a juego con el vestido, no le favorecían nada. Ésta fue la antítesis de Adele, también rubia, de negro y de Armani pero simplemente espectacular. La gran triunfadora de la noche deslumbró con un diseño de aplicaciones brillantes al igual que Katy Perry, de Elie Saab y un look total blue, Taylor Swift, de Zuhair Murad, o Paris Hilton, muy comedida de Basil Soda. La peor nota fue para Fergie. No gustó su vestido de encaje transparente de Jean Paul Gaultier combinado con un estrafalario conjunto de ropa interior negro.

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