En busca de la memoria perdida

1846. Es la fecha oficial del nacimiento de una empresa, Loewe, caracterizada desde sus inicios por la exquisitez de unas piezas en piel que han sido admiradas por los más selectos compradores de todo el mundo. Bolsos, maletas o complementos formaban parte de un universo que, con el paso del tiempo, se ha extendido hacia la creación de elegantes catálogos de ropa o, por ejemplo, perfumes. Sin embargo, más allá del negocio, estamos ante la que podría considerarse una filosofía de vida, basada en detalles más imperceptibles como la delicadeza de las formas o el buen gusto en el trato. Unos conceptos que nunca pasan de moda y bajo cuyos parámetros ha visitado Sevilla esta misma semana Enrique Loewe, presidente de honor de esta casa cuyas instalaciones de la capital hispalense cumplen ahora 45 años (se abrieron el 8 de octubre de 1963).

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