Aceitunas documentadas

  • Los agricultores piden que cuando la campaña finalice un documento autorice qué personas pueden retirar la cosecha para evitar los robos

Desde siempre el agricultor ha vivido mirando al cielo para demandar la tan preciada lluvia, pero desde hace algunos meses y debido al temporal que está azotando la provincia de Málaga, son muchos los que están viendo aproximarse con el agua su ruina. La situación de angustia que viven los socios de la Cooperativa Olivarera La Purísima de Archidona es tal que han decidido contratar el servicio de una guardería privada para vigilar sus cosechas y evitar así posibles robos. Juan Otero, propietario del cortijo Mártir y socio de Asaja, está acostumbrado a sufrir cada año esta circunstancia, pero afirma que "en esta ocasión lo he notado más agresivo que otros años, la única ventaja que tenemos es que este año por lo menos el olivar no va a sufrir daños pues las aceitunas están en el suelo y sólo tienen que recogerlas".

Hace dos semanas cuando llegó a su finca el lunes por la mañana se encontró la cadena de la entrada con el candado roto y posteriormente se dio cuenta de que los dos faroles ubicados en la entrada del cortijo, que poseen un detector de movimiento también estaban arrancados: "En mitad de los olivos había sacos olvidados y entonces me di cuenta de que me habían robado las aceitunas de alrededor de 60 olivos, me los habían barrido, ya que la mayor parte de la cosecha se encuentra en el suelo, lo que supone que me han dejado sin unos 2.000 kilos".

Como consecuencia de las lluvias, Otero afirma haber perdido el 80% del cultivo, y en cuanto a la que le queda por recoger supondrá un coste añadido que no tendría si fuera directamente del árbol. "Se debe reforzar la vigilancia y que se dote a la Guardia Civil de más recursos, ya que ésta hace lo que puede con los escasos medios que posee, aunque lo esencial sería llevar a cabo un control en las compras, pidiéndole los papeles de las aceitunas para saber su procedencia".

El mal tiempo ha provocado que la campaña de recolección lleve dos meses de retraso, ya que empezó a principios de diciembre y debería haber finalizado a finales de este mes o mediados de marzo, en cambio, los agricultores ya presagian que terminarán a finales de mayo.

Manuel Caro, presidente de esta cooperativa, que lleva funcionando desde 1952 y cuenta con 1.200 socios, asegura que llevan recogidos 17,5 millones de kilos de aceituna pero estiman que aún falta por recoger el 50%, "aunque no llegaremos a recoger esa cantidad y gran parte se perderá". Otra de las denuncias que hace este colectivo se refiere a la rebuscá de la aceituna, que se produce una vez que el agricultor ha dado su campaña por terminada, "la aceituna que queda y que a ti no te interesa económicamente recogerla pues permites que otros lo hagan para su provecho, pero para ello, el dueño de la finca debe autorizarlo mediante un documento, así se puede identificar perfectamente a las personas que cuentan con el permiso para llevar a cabo esta acción", explicó Juan López, gerente de La Purísima.

Lo que está sucediendo es que en Sevilla, que sí ha terminado la campaña se está llevando a cabo la rebuscá, "ahora esos señores que tiene un documento que les autoriza en una finca de Sevilla a recoger las aceitunas se están viniendo para la provincia de Málaga donde aún no hemos terminado la recolección y se están llevando los frutos a las compras de Sevilla", resaltó Francisco Parejo, vicepresidente de la cooperativa. Por el momento y en tan sólo unas semanas se han producido veinte robos, "que se han llevado a cabo en fincas cercanas a las carreteras ya que el mal tiempo ha destrozado los caminos y no pueden acceder a los campos con los vehículos, por lo que estamos convencidos de que los robos se dispararán cuando el tiempo se calme un poco".

A pesar de todo, esta cooperativa espera recoger un total de 34 millones de kilos, que superará la cantidad recolectada el pasado año, 14,5 millones. Así explicó Caro este aumento, "se trata de un árbol que carga mucho un año y al siguiente sólo da media cosecha, además hemos tenido unos pocos años de sequía fuerte y eso ha influido mucho al cultivo". Toda la cosecha será llevada a Hojiblanca, de la que esta cooperativa es socia, para que pueda envasar el aceite bajo su marca propia, El Cerro. Esperan conseguir un buen precio a pesar de que este año no se obtendrá la misma calidad, pues parte de la cosecha está aún en el suelo y el aceite que de ahí se obtiene debe ser refinado y mezclado con virgen extra para que pueda ser consumido.

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