Agricultores del Guadalhorce pedirán otro riego en febrero si sigue sin llover

  • Los cultivos seguirán regándose hasta el próximo jueves con agua de los pantanos

Casi un mes de riego en unos casos y apenas dos semanas en la mayoría aliviarán en parte la delicada situación en la que se encuentran los cultivos de la zona del Guadalhorce después de un otoño y un invierno tan secos que han puesto al límite la capacidad de aguante de numerosos cultivos. Pero el próximo jueves se suspenderá el riego de emergencia autorizado por la Junta de Andalucía a finales del pasado año ante la demanda de los agricultores de la zona y si no vuelve a llover el próximo mes no les quedará más remedio que solicitar otro pese a estar en la época que debería ser de lluvia. Sin embargo, este año y los últimos meses del pasado no ha sido así y desde el 28 de diciembre y hasta el jueves que viene se tendrán que desembalsar unos dos hectómetros cúbicos de los embalses del Guadalhorce para que las plantaciones de invierno como las alcachofas, las lechugas o las acelgas no se sequen.

El riego no ha sido al unísono en todas las fincas de la comarca. Las situadas en la margen izquierda del río Guadalhorce sí pudieron empezar antes de que terminara el año, mientras que las de la margen derecha no disfrutaron del agua de los pantanos hasta la semana pasada debido a que hubo que endulzar el agua salobre del manantial de Meliones y que la obra de adecuación de parte del canal principal no está terminada tal y como se había comprometido la Consejería de Medio Ambiente. El secretario de la Asociación Provincial de Regantes (Aprema), Juan Antonio Aguilar, advirtió ayer que volverán a pedir un segundo riego para el mes de febrero si continúa sin llover porque dijo que "el campo no entiende de otra cosa más que necesita agua si no llueve". Para evitar situaciones como ésta en el futuro, los regantes han exigido en varias ocasiones a la Junta de Andalucía que ponga en marcha diferentes pozos de emergencia distribuidos por toda la superficie regable del Guadalhorce para que los agricultores puedan regar cuando deje de llover de forma inmediata sin tener que esperar a endulzar el agua salobre de los pantanos, que se envía a Málaga para ser tratada en la planta desalobradora de El Atabal.

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