educación

Aprender entre la casa y el aula

  • En España unos 1.500 alumnos están inscritos en la educación a distancia

  • La mayoría son residentes en el extranjero, pero también hay familias que buscan en ella una fórmula más abierta

Carolina García Sánchez repasa una asignatura con su hijo Rafa, inscrito en el Centro Integrado de Enseñanzas Regladas a Distancia (Cidead). Carolina García Sánchez repasa una asignatura con su hijo Rafa, inscrito en el Centro Integrado de Enseñanzas Regladas a Distancia (Cidead).

Carolina García Sánchez repasa una asignatura con su hijo Rafa, inscrito en el Centro Integrado de Enseñanzas Regladas a Distancia (Cidead). / m .g.

No todos consideran que la escuela es el único lugar válido para el aprendizaje de sus hijos. Hay familias que estiman que sus pequeños rinden más con una metodología y dedicación personalizada en el ámbito del hogar. En España, con la escolarización obligatoria entre los 6 y los 16 años, tan sólo son unos pocos los que pueden practicar el modelo de educación a distancia, que no es del todo libre pero que les permite mayor flexibilidad que las impuestas dentro del grupo, en el aula. Los que se ven obligados a tener una gran movilidad, cantantes, artistas de circo, deportistas de élite o familias residentes en el extranjero son los alumnos del Cidead (Centro Integrado de Enseñanzas Regladas a Distancia). Unos 1.500 estudiantes en toda España están inscritos en estas enseñanzas. Rafa, el hijo de la orientadora escolar y psicóloga Carolina García Sánchez, es uno de ellos.

A caballo entre Sevilla y Málaga vive esta familia usuaria del Cidead. "Tienes el curriculum en una plataforma y te adjudican un tutor, te bajas los contenidos y los materiales pero tú pones la metodología, no hay libertad absoluta, no te puedes dedicar a la aerodinámica si eso es lo que le gusta a tu hijo, pero lo bueno es que la motivación y las horas de dedicación son cosa nuestra", explica Carolina García. Eso sí, asegura que "tienes que ser tremendamente organizado". A partir de tercero de Primaria tienen exámenes al final del trimestre y una reválida presencial en junio todos los años. "Deben de ir con todo el año metido en la cabeza de todas las materias", agrega la orientadora escolar. "Tengo clarísimo que mi hijo se tiene que enfrentar a unos exámenes y tenemos que prepararlo para ello, así que aún estás controlado por el sistema, aunque te da más opciones que si fuese a clase, te haces con el material que más le atraiga, que puede ser manipulable, vídeos divertidos, hay cantidad de opciones", considera esta madre.

La hija de 11 años de Luis Csiki, natural de Hungría, también estudia a distancia, tanto en el sistema educativo español como en el húngaro. "Tanto su madre como yo trabajamos en la educación, tenemos una academia de idiomas y una de desarrollo mental con el ábaco", comenta Luis Csiki. "Queríamos para nuestra hija un tipo de educación alternativa y como no hemos encontrado nada cerca que coincida con nuestros requisitos, preferimos que estudiara en casa", agrega este padre. De primero a tercero de Primaria lo cursó en un colegio, pero ellos trabajaban de tarde y era imposible atender a su hija, sus deberes y tareas tras pasar la mañana en clase. "Por lo que decidimos que se quedara en casa e iniciara su educación a distancia en ambos países, ha duplicado su esfuerzo pero lo lleva muy bien, es una gran trabajadora", dice Luis Csiki. También afirma que, a pesar de lo que pudiera parecer, su pequeña ha disminuido las horas dedicadas al estudio con respecto a las que invertía cuando estaba en la escuela.

"No estamos de acuerdo con los sistemas educativos de ambos países, hay un montón de teoría que tienen que aprender y que no harán uso de ella en la vida, nos gusta más un aprendizaje más activo, basado en la experiencia, que es lo que hacemos en casa", señala este padre. "El currículum del Cidead es igual que el de cualquier colegio público, no es el que quisiéramos hacer pero no hemos encontrado otra opción, el homeschooling es mucho más libre pero por ley no podemos", agrega.

Ambos alumnos pueden ir a su ritmo y eso supone, con la motivación adecuada, un aprovechamiento mucho más efectivo que el que pudiera darse en grupo. "Mi hija aprende todo lo que tiene que aprender pero tiene un montón de tiempo libre, ahora es más autónoma y con dos o tres horas al día tiene suficiente", afirma Luis Csiki. Su hija monta a caballo, va a clases de baile, de canto y teatro. Rafa también hace lo propio y cuando deja de estudiar las materias propias de su curso tiene tiempo de ir a clases extraescolares de aikido, ajedrez, cerámica e inglés. Es otra forma de aprender, a caballo entre la casa y el aula.

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